domingo, 13 de abril de 2014

Capítulo 7

(Narra Louis)
Miré a _____ y se sonrojó. Me gustaba causar ese efecto en ella. Se veía bonita cuando sonreía. Ella era bonita de cualquier manera. Si soy sincero, nunca pensé de una chica así. Ni si quiera me había parado a pensar en mis sentimientos hacia una. Bueno, miento. De una hace mucho tiempo. Y lo recuerdo como si hubiera pasado hace unos días. Me acomodé la chupa de cuero y miré a Caroline. Era simplemente desagradable. No me gustaban ese tipo de chicas, para nada, pero no negaré que estuve con ella solo para poner celosa a _____. Y al parecer lo logré. Sonreí con ironía ante el pensamiento. Ella parece ese tipo de chicas que toma mucho tiempo convencerla de que los villanos no siempre visten de negro, que los héroes no siempre ganan la batalla y rescatan a la bella princesa y que después de todo el bello príncipe no siempre es ni tan bello ni tan adorable.
- Vamos, Louis --dijo Caroline agarrándome de la chaqueta y acercando mi pecho al suyo. Es desagradable, pero sabe calentar. Muy bien--.
- No... --dije viendo como _____ salía de la sala junto a Niall, el cual sonreía con superioridad y la agarraba del hombro--. Me encuentro mal, será mejor que me vaya a casa.
- Te puedo acompañar --dijo. "Qué pesada" pensé. Entre ella y Taylor ya tengo suficientes lapas encima--.
- No hace falta, de verdad --dije mirándola con recelo. ¿No sabe aceptar un rechazo?--.
- Sería divertido --dijo y la miré. Me aparté de ella, guardando la distancia--.
- No, mejor que no --dije simplemente--.
Me alejé de Caroline y chequeé mi teléfono para ver si tenía algún mensaje. Nada. Salí a la entrada donde había poca gente, quizás unas cinco personas y me apoyé en la pared al lado de la puerta. Saqué un cigarro y lo encendí, sintiendo el efecto de la nicotina. Inhalé y exhalé. Fijé mi vista en un cabello rubio y otro moreno apoyados en un coche. Eran Niall y _____. Se estaban besando. Él sujetaba sus caderas con las dos manos mientras ella jalaba su pelo, profundizando el beso. Por un momento, todo el efecto de la nicotina dejó de funcionar y la furia recorrió mi cuerpo, pero le di otra calada al cigarro, consiguiendo que mis neuronas se fueran de vacaciones por unos segundos. Una extraña reacción de alegría se apoderó de mi cuerpo al darme cuenta de que Niall se metía en su coche, despidiéndose de _____. No tendría que ver la mano del rubio alrededor de las caderas de la morena ni sus labios juntos en toda la noche.
Arrastré mi espalda por la pared de ladrillo, sentándome en el suelo y dejando que la tranquilidad y el tabaco se ocuparan de unos minutos de mi tiempo. Volví a inhalar ese sabor que llevo experimentando ya varios años por la boca y lo expulsé, apoyando mi cabeza en la pared y cerrando los ojos por unos segundos. Noté un delicioso aroma a mi lado. Sin duda era ella. Abrí los ojos para comprobar que no me había equivocado, y así era. Desvié mi mirada de la suya y ella se deslizó por la pared de la misma manera que yo había hecho anteriormente y miró al frente. Me quedé mirándola, pero ella no parecía por la labor de decir ninguna palabra, así que yo de la misma manera lo decidí. Miré al frente y suspiré al igual que ella y me quedé disfrutando de la paz que su presencia me brindaba mientras terminaba de fumar.
(Narras tú)
Me levanté con un dolor de a cabeza inmenso, y no pude evitar llevar mi mano a la frente. Suspiré con pesadez y miré a Alex que estaba toda desparramada en el suelo. Reí internamente ante la imagen de Alex borracha intentando que le dejara un hueco en la cama y a mí tirándola del colchón. Por supuesto, como estaba borracha, tardaba horas en subir al colchón.
- Alex --le susurré moviéndola ligeramente de un lado a otro--.
- Mmm --se quejó adormilada--. Liam, déjame un poquito más, sólo un poco --espera, ¿Liam?. Me cogió de los hombros y me abrazó, pasando su mano por mi espalda una y otra vez--. Has ejercitado poco en el gimnasio esta vez.
- Soy yo, ¡asquerosa! --chillé, apartándola bruscamente y abrió los ojos de repente--.
- ¡_____! --chilló agitada--.
- Sí que tienes el sueño pesado --dije rodando los ojos--. Hay que ayudar a Dylan con el desastre de abajo --dije y gruñó--.
Entré al baño, me duché y me puse la ropa que había traído para cambiarme esta mañana, me cepillé el pelo y salí para ver a Alex ahora acostada en el colchón, suspirando y respirando pesadamente.
- Hey --la llamé--. ¿Estás bien?
- Sí --dijo levantándose rápidamente--. Sólo estoy un poco agobiada.
- ¿Hay algo que no sepa? --pregunté--.
- ¿Recuerdas que ayer Liam y Zayn pelearon? --preguntó y asentí--. Bueno, pues Liam me contó el porqué de la pelea.
- Cuéntame --dije con interés--.
- Liam... Él se emborrachó. Y tú mejor que nadie sabes que no puede tomar alcohol teniendo un sólo riñón --iba a hablar, pero me interrumpió--. Gracias a no se qué fuerza sobrenatural, no le pasó nada porque le obligué a tomar unas pastillas que citó el médico en caso de que el riñón restante esté muy débil, pero la borrachera no dejó de surtir efecto en su cerebro.
- Menos mal --suspiré--.
- Entonces, se acercó a Zayn y le dijo: "Hola, delantero. Tomlinson y tú estaréis muy contentos con lo que ocurrió con _____ en clase de química. Eres todo un hombre, imbécil. Todo un asqueroso y repugnante hombre que no tiene no idea de lo que significa la palabra coherencia" --dijo imitando una voz grave y abrí la boca con sorpresa. ¿Liam dijo eso? ¿El Li que yo conozco?--.
- ¿De verdad?.
- De verdad. Luego Zayn se cabreó y se respondieron unas cuantas cosas que no son muy agradables de escuchar, y el resto es historia --dijo--.
- ¿Y por eso estabas tan preocupada?
- Sí, bueno. La verdad es que estaba pensando en que si a Liam no le hubieran salvado las pastillas, podría... Podría haber muerto --dijo casi temblando--.
- Tienes mucha razón, tendré que hablar con él. Es muy peligroso, pero por eso no te preocupes, al final... A lo hecho, pecho. El pasado ya no se puede cambiar --dije abrazándola--.
- Gracias --susurró--.
- Ahora ve a ducharte y yo voy a hablar con Li --asintió y se metió en el baño--.
Salí de la habitación de los padres de Dylan y me dirigí a la de los invitados, donde supuestamente tendría que estar durmiendo Liam ahora mismo. Llamé a la puerta y su voz grave pronunció un: "Adelante".
-Li, ¿cómo te encuentras? --pregunté nada más entrar--.
- Bien, pero no recuerdo la mayor parte de lo ocurrido ayer.
- Oh, bueno, te lo resumiré. Te emborrachaste como un idiota y Alex salvo tu vida milagrosamente con las pastillas de emergencia que recitó el doctor.
- Am... --dijo, callándose. Probablemente pensando en algo inteligente que decir para librarse--.
- Sí, sí --dije asiniendo--. ¿¡Pero tú eres idiota!? --chillé de repente y él cerró los ojos ante mi chillido--. LIAM JAMES PAYNE, ¡¡PODÍAS HABERTE MATADO!! Dime, ¿qué haríamos Alex, Dylan y yo sin nuestro mejor amigo? --pregunté, aunque más bien era una pregunta retórica--.
- Lo siento --dijo mirándome--.
- No lo vuelvas a hacer, por favor. Alex estaba muy preocupada.
- Le debo la vida --dijo serio, pero luego su semblante se tornó alegre--. Eso quiere decir que Alex estuvo conmigo toda la noche.
- Sí --sonreí--.
- Me alegra saber que no ha estado ligando en la fiesta --dijo todavía sonriendo--.
- No --dije--. Os queréis. Yo os aviso ya, antes de que sea demasiado tarde.
- Yo te vi con Niall --dijo, cambiando de tema repentinamente--.
- Oh, no --dije rodando los ojos, sabiendo lo que se me venía encima--.
- Oh, sí. ¡Te gusta Niall Horan! --dijo emocionado--.
- ¡Li, lo conozco de una sola noche!.
- Pero algo me dice que no va a ser una sola noche --me guiñó el ojo izquierdo--.
- Pareces una chica en estos temas.
- Por eso soy tu mejor amigo --dijo haciendo su famoso movimiento de cabello: 1, 2, 3, flick!--.
- Sí, ¿sabes quién es también mi amigo? Dylan. Vamos a ayudarlo a recoger el desastre que habrá abajo --dije, cogiendo su brazo y arrastrando de él para salir de la habitación--.
Bajamos las escaleras corriendo, esperándonos algún desastre como vasos y botellas por el suelo, bebidas esparramadas por los sillones y sofás, e incluso lámparas rotas por algún estúpido borracho que hubiera tropezado y las hubiera tirado, pero no fue así. Todo estaba limpio, como si no hubiera habido ninguna fiesta anoche, todo estaba en su sitio, ordenado e incluso más limpio que antes. Liam y yo nos miramos extrañados y escuchamos que Dylan hablaba con alguien en la cocina. Li y yo nos acercamos silenciosamente y entramos, encontrándonos a Dylan hablando con... ¿Louis? ¿Qué hace Louis aquí, en casa de Dylan, a las 9 de la mañana?
- ¿Qué haces aquí? --pregunté, dirigiéndome a Louis nada más entrar en cuanto nos vieron--.
- Pensé que Dylan tendría mucho que recoger y quise ayudar --contestó--.
- ¿Ayudar? Louis Tomlinson nunca ayuda --dijo Liam, alzando una ceja--.
- Pues al capitán de nuestro equipo de fútbol sí --dijo con una sonrisa arrogante--.
- Claro --dije con ironía--.
- No estás tan calmada como anoche, tendré que llamar a Niall para que te tranquilice y poder estar a menos de 3 metros tuya --dijo y lo miré entrecerrando los ojos, con odio--.
- Pues tú sal a fumar un rato, que parece que te vas a otro mundo y así no molestas tanto --dije y él me miró curvando una pequeña sonrisa--.
- Ya, no peleéis --intervino Dylan por primera vez en la conversación--.
- Ok, me voy ya, Dyl --se despidió Louis, dándole una palmadita en la espalda como los hombres suelen hacer--.
- Nos vemos en el campo, Lou --respondió repitiendo el gesto--.
Louis pasó entre Liam y yo y ambos miramos a Dylan, pero no hablamos hasta que no sonó el sonido de la puerta, indicando que Louis ya se había ido definitivamente de la casa.
- ¿Dyl? ¿Lou? ¿De dónde sacáis tanta confianza? --pregunté--.
- Me ha ayudado, no seáis así, chicos --dijo Dylan--.
- Es sólo... Que me parece extraño --dijo esta vez Liam--.
- Es muy simpático, de verdad --dijo Dylan alabando a Louis--.
- Sí, claro --dije sarcástica--.
- ¡Hola! --saludó Alex alegre--. ¡Eh! ¿Porqué está todo tan recogido?
- Tomlinson me ayudó --dijo Dylan--.
- Ah, vale --dijo Alex mirándome y le lancé una mirada asesina--. Pues vamos a desayunar.

sábado, 5 de abril de 2014

Capítulo 6

- Eres una perra --dijo entre dientes--.
- Habló aquí la más indicada --sonreí--.
- ¿Tú? --dijo haciéndose la interesante--.
- Me refería a tí, retrasada --dije poniendo los ojos en blanco--.
- Yo de retrasada tengo poco --dijo apartándose el pelo, dejando una perfecta vista de su llamativo y excesivo escote--.
- Sí, claro, retrasada no serás porque te tendrán que pagar la hora, por lo menos no lo haces gratis --dije, victoriosa--.
- ¿Me estás llamando puta? --dijo. ¿Es que no sabe insultarme de vuelta y ya? Que irritaciñon de niña, por dios--.
- Noooooo --dije con claro sarcasmo, alargando la "o"--.
- No tengo porqué perder mi tiempo contigo --dijo y me puse hecha una fueria ¿ella perdía el tiempo? ¿y qué hacía yo aquí? ¿pelar patatas?--.
- Sí, guapa, mejor ve a revolcarte con Louis que no estará haciendo nada de provecho, aunque dudo que hacer algo contigo sea productivo --dije--.
- ¿Celosa? --dijo--.
- No puedo estar celosa de tí, eso sería caer muy bajo.
- Ser tú ya es caer muy bajo --dijo y algunas personas que nos rodeaban, rieron--.
- Un aplauso para la puta de la ciudad, que ha dicho algo para defenderse con vocabulario que ha tenido que pensar ella --dije, aplaudiendo y el resto rieron, aplaudiendo y riéndose de la cara de la chica. ¿Pero quién se ha creído para vacilarme?--.

Oí cómo preguntaba a los demás que porqué decía aquello, que no sabía porqué lo decía, que ella era muy inteligente... Y no pude evitar echarme a reír como no lo había hecho nunca. En eso choqué con un cuerpo, pero no logré reconocer cuál hasta que subí la vista y reconocí los perfectamente marcados rizos de Harry. Me sujetó para no caer y le agradecí. Resulta que él no estaba haciendo nada importante, así que nos pusimos a hablar un poco de todo ya que al parecer Niall había desaparecido y Louis decidió no volver a molestarme, aunque muy en el fondo sabía que continuaríamos con la conversación que habíamos mantenido en el baño antes o después. 

- ¿Hiciste algo de provecho en la fiesta? --pregunté sólo por preguntar--.
- A parte de hablar contigo, no --dijo--. ¿Tú?.
- Oh, algo --dije, era amigo de Louis y no me quería confiar demasiado--.
- A ver, cuéntame.
- No, te vas a reír o te vas a sorprender. Yo no soy el tipo de chica que hace eso --dije--.
- Sorpréndeme --dijo guiñándome un ojo--.
- Besé a Niall y discutí con Louis y la chica con la que se estaba liando esta noche --dije, cambiando totalmente de opinión sobre lo que le iba a decir de un segundo a otro. A pesar de ser amigo de Louis, este chico me transmitía confianza y no pienso que le vaya a decir nada, se le ve sincero--.
- Wow, sí que te luciste --sonrió--.
- Qué va, Harry. No es gran cosa --dije--.
- Sí que lo es, vi cómo le llamabas retrasada a Caroline --dijo entre risas--. Fue de lo más divertido cuando preguntó que significaba "productivo". No creo que Louis vaya a tener nada serio con ella, demasiado tonta para él. Como mucho una noche.
- No te pregunté por Louis --dije rodando los ojos. Al final siempre salía Louis como tema de conversación--.
- Ni hacía falta que preguntases, vi el brillo en tus ojos cuando dije que Caroline no sería nada para él --así que así se llamaba la puta, Caroline, bueno es saberlo--.
- No inventes --suspiré--. Harry, ve al oculista o yo que sé, búscate una novia.
- Lo que tú quieras --dijo riendo cuando le dije lo de "búscate una novia"--.
- En serio, una novia te vendría muy bien.
- Que va, yo no tengo novias, _____ --dijo un poco más serio--.
- ¿Porqué? --pregunté esta vez interesada de verdad.
- No lo puedo contar.
- Oh, vamos, dímelo, yo te conté mi super noche --dije exagerando al decir que era una "super noche". Desde que discutí con Louis no tenía nada de super--.
- Te lo contaré, pero promete que no se lo dirás a nadie.
- No se lo diré a nadie, lo prometo --dije--.
- Realmente no te lo puedo contar, pero bueno, a lo hecho, pecho y siento que seremos muy buenos amigos, así que no importa. Resulta que cuando era muy pequeño conocí a Louis en un campamento. A partir de ahí nos hicimos muy amigos, los mejores. Nunca discutíamos, de hecho, sólo llegamos a discutir por un tema... Chicas --dijo y me quedé mirándolo, esperando que expandiera su información--. Una chica se aprovechó de Louis y de mí a la vez, no sé ni cómo siendo mejores amigos lo consiguió. Fuimos los tontos mejores amigos que fueron su novio al mismo tiempo. Creo que ya puedes imaginar el porqué de no tener novia, por la confianza.
- Oh, Harry, eso es tan tierno y tan triste a la vez... --dije mirándole con los ojos brillantes--.
- Sí, Louis es un tierno --dijo riendo--.
- No, me refería a tí, tonto --le pegué un codazo mientras reía--. Tienes una extraña costumbre de hablarme siempre de Louis.
- Él es mi mejor amigo, ¿cuál es tu excusa? --dijo riendo--.
- No tengo porqué tener excusa --dije encogiéndome de hombros e intentando dejar el tema a un lado de la conversación--. Voy un momento a la cocina a tomar algo, enseguida vuelvo --anuncié--.

Fui a la cocina para despejarme de todo en realidad, y vi una escena que no me esperaba ver. Había un corro donde se juntó mucha gente y pude reconocer el cabello de Liam y luego los tatuajes de Zayn mientras lo que parecía una pelea. Se propinaban puñetazos y podría jurar que no había visto más sangre en mi vida. Abrí bien los ojos y fui a separar a Zayn de Liam ya que Alex no podía separar a Liam por su cuenta y al parecer nuestro amigo Dylan había decidido un momento perfecto para desaparecer de nuestro alrededor.

- ¿Cuál es el problema? --pregunté mientras agarraba a Zayn de los brazos y Alex hacía lo mismo con Liam, pero no teníamos la fuerza suficiente para contenerlos, así que fue en vano--.
 - ¡Yo qué sé! --exclamó alterada--. ¡Liam está muy tomado!
- ¡Que pares, niña, le voy a dar a ese amigo tuyo una lección! ¡Vas a ver quién es el chulo aquí! --dijo el morocho con la vena del cuello hinchada, haciendo que me asustara ligeramente--.
- ¡Tú estás demente! --le chillé y él se zafó de mis brazos--.
- ¡Alex! ¡No estorbes! ¡Ya es hora de que le baje al niñato este los humos! --oí cómo Liam le chillaba a mi mejor amiga, wow, eso tuvo que dolerle--.
- ¡Idiota! ¡Matate si quieres! ¡A mí no me importa! --le chilló, enfadada y empujando a Liam hacia Zayn y vi cómo miraba la escena con tristeza, más bien a Liam--.
- ¡Yo no soy ningún niñato! ¡Tú eres el que se cree el mejor aquí! --chilló Zayn antes de abalanzarse sobre mi mejor amigo--.
- Claro que sí. Te doy la razón como a los tontos --dijo mi mejor amigo, contraatacando--.

Mierda. Me dí una palmada en la frente, señal de desesperación. En seguida aparecieron Louis y Harry. El ojiazul me apartó de su camino de una manera que yo interpreté como brusca, pero sin hacerme daño; y agarró a Zayn esta vez logrando el cometido que yo intenté lograr y Harry haciendo lo mismo con Alex. Alguien agarró mi mano y me di la vuelta para ver a Niall. No pude evitar sonreír.

- Creí que te habías ido --dije--.
- Me quedé por tí --dijo seductor--.
- Sí, emm... --dije pensando en algo para no caer en su juego--. Igual, no es momento para ligar --dije rápida, señalando a Liam y Zayn--.
- ¿Qué pasó? --preguntó y me encogí de hombros--. Es lo mismo, voy a salvarte la noche --dijo y me reí--.
- ¿Alguna vez puedes hablar sin ronear? --pregunté divertida--.
- Es algo que nace de mí --dijo, sin dejar de mostrar esa sonrisa satisfactoria--.
- Buena táctica, Horan --dije--.
- Para tí no te funcionó, pero yo creo que Tomlinson piensa que me va de cine --dijo riendo ligeramente, subiendo la mirada por mi hombro y no pude evitar voltear--. Pero yo ganaré la batalla, muñeca --dijo susurrando en mi oído mientras me daba la vuelta, haciéndome estremecer--.

Maldito sea el momento en el que mi subconsciente decidió establecer contacto visual con Louis. Tenía su mirada fija en mí, mientras que Harry discutía con Liam y Zayn pero de una manera un poco más pacífica. Me sonrió de una manera que... Creo que subí al cielo. Era una manera traviesa de sonreír, pero a la vez sincera. Me sonrojé cuando me guiñó el ojo y me giré, volviendo a mirar a Niall, que hizo que perdiera los papeles como Louis lo había logrado. Ambos consiguieron la misma reacción por mi parte y ahora tengo un gran problema. ¿Cuál me gusta más? ¿Niall o Louis?.

jueves, 27 de marzo de 2014

Capítulo 5

Gente que conocía y que no había visto en mi vida iban entrando en casa de Dylan como un terremoto. A los cinco minutos ya se habían encargado de aniquilar todo rastro de chupitos, así que pasaron al plan B: atacar la nevera. No podía dejar de reír al ver a mis mejores amigos con cara de espanto al ver que dejaban todo tirado por el suelo y lo bruta que es la gente. 

- Liam, no seas soso y ven a bailar conmigo --le suplicó Alex--.
- Eso, Liam --le guiñé el ojo--.
- Agh, está bien --dijo finalmente--.

Me quedé bebiendo y hablando un poco junto a Dylan. Finalmente, no sé cómo llegamos a ese tema, conversamos sobre las audiciones de fútbol.

- ¿Louis y Harry fueron a las pruebas? --pregunté para que pareciera que no sabía nada del tema--.
- ¿Tomlinson y Styles? --dijo y asentí--. Sí, son realmente buenos en fútbol. Malik también se presentó, pero llegó media hora tarde. Admitimos a los tres porque necesitamos su ayuda, aunque sabemos que ellos se apuntan para así que cuente en su expediente y poder graduarse si van un poco apretados.
- Am. Osea, que ellos vendrán a esta fiesta --dije en conclusión--.
- Sí, pero no lo sé seguro. Dirán que son demasiado "cool" para venir a fiestas como estas --dijo sacando la lengua y me reí junto a él mientras ambos pasábamos la mirada por toda la sala--.
- Tendrás que controlar la parte de arriba --me reí al ver unos calentones y los señalé--.
- ¡Eh! --chilló--. No, esa es zona prohibida. El jardín está disponible --dijo y la pareja se quejó saliendo al jardín--.
- Se helarán fuera si continúan con lo que estaban haciendo hace solo un segundo --ahogué una risita.
- ¡Qué va! Estaban muy calentes --dijo--.
- Bueeeno, ¿has encontrado ya alguna chica que te interese por aquí? --pregunté refiriéndome a la busca de su conquista habitual de noche--.
 - Amm.. No, no especialmente --dijo moviendo la mirada por cada esquina de la fiesta--.
- ¿Qué te parece esa? --señalé una chica rubia que bailaba junto a una chica. Pintalabios rosa chillón y sombra de ojos azul era lo que más resaltaba de ella después de sus pechos y su pelo rubio mal teñido--.
- Demasiado artificial --dijo haciendo una mueca de asco. Ese era mi amigo. Mujeriego, pero objetivo--.
- ¿Aquella? --pregunté señalando a una morena delgada con un poco de pecas en su cara que iba ligeramente maquillada--.
- Perfecta --sonrió y se fue dejándome sola junto a la mesa de bebidas--.

Estuve por un momento mirado la fiesta, todo el mundo parecía divertirse. Liam y Alex bailaban muy pegados, sonreían como dos tontos enamorados. Por un momento quise ser ellos. Me desconcentré cuando noté una presencia a mi lado y una mano en mi cintura. 

- Bonita fiesta, eh --dijo el chico rubio con tupé a mi lado--.
- Ajá --dije quitando su mano de mi cintura y subí mi mirada a sus ojos azules. Azules como los de Louis--.
- Oh, perdona --se excusó--.
- No pasa nada --sonreí--.
- ¿Puedo saber tu nombre? --preguntó--.
- Claro --reí--. Me llamo _____.
- Encantado --dijo--. Yo soy Niall --dijo con un adorable acento--.
- Tu no eres de aquí, ¿cierto? --pregunté--.
- No, soy de Mullingar, en Irlanda.
- Interesante --dije con una mirada tímida--.
- No tanto --dijo con una sonrisa forzada--. ¿Quieres bailar?
- Por supuesto.

Entré en la improvisada pista de baile con su mano en mi cintura, que era ciertamente el amplio salón de la casa de Dylan sin la mesa central y con los sofás pegados a las paredes. Cuando llegamos a la pista, comenzó a sonar Braveheart de Neon Jungle.
Movía mis caderas al compás del rubio. Era actractivo, muy atractivo. Sus labios eran finos, pero a la vez malditamente deseables. Poco a poco nos íbamos acercando más, hasta pegar nuestros cuerpos completamente. "Braveheart, show me what you've got, gotta show me when the beat drops". Bailaba pausadamente, pero al ritmo de la música junto a él. La verdad es que me ha dadi una primera impresión muy educada, pero a la vez juguetón por el brillo de su mirada.

- Bailas realmente bien --le susurré al oído--.
- Tú tampoco bailas nada mal --susurró de la misma forma, pero algo más... sensual--.
- No pierdes el tiempo, eh.
- Por supuesto que no --dijo y comenzó a darme pequeños besos en el cuello, apartando mi cabello de él.

Varios pensamientos pasaron por mi cabeza. Uno decía que lo apartara, que yo no era de ese tipo de chicas. El otro pensamiento decía que no pasaría nada por una noche de diversión. Niall se veía un chico educado y refinado, pero a la vez extremadamente seductor y atractivo. Mi última opción fue la que decidí llevar a cabo al ver a Louis liándose con una chica, aunque eso no era para nada agradable para la vista. Estaba jodidamente molesta. 
Sin pensarlo dos veces, besé a Niall. Extrañamente me sentí mejor. No creo que lo pueda explicar mejor. No sé si fue su punto de picardía o sensualidad lo que me atrajo de él, pero no creo que esté en posición de hacerme un lío ahora mismo, así que solamente me dejé llevar.
En un abrir y cerrar de ojos, estábamos en el baño comiéndonos la boca el uno al otro. Yo estaba subida en el lavamanos, es decir, no dentro pero en el mármol de éste; y él me sujetaba con una mano mi cintura mientras su otra mano se posaba en mi costado izquierdo de mi rostro. Mis manos se posaban en su nuca, atrayéndolo cada vez más a mí. 

- Necesito lavarme las manos --dijo una voz molesta, haciendo que Niall y yo nos separáramos para mirar a esa persona. Y aquí estaba Louis--.
- Podrías haber subido al baño de arriba --gruñí mientras me bajaba del lavamanos y me acomodaba el pantalón corto--.
- Dylan nos tiene prohibida la entrada a la parte de arriba --dijo rodando los ojos--.
- Lávate las malditas manos --dije apartándome de su camino--.
- ¡Qué considerada! --dijo con clara ironía--.

Rodé los ojos y el sonido del teléfono de Niall sobresaltó al rubio. Contestó disculpándose un momento. Ahora éramos Louis y yo. Incómodo.

- Lo pasas bien, eh --dijo--.
- Tú tampoco es que lo estés pasando mal.
- Oh, te diste cuenta --dijo secándose las manos--.
- Ajá --dije asintiendo--.
- Bueno, ahora que estoy lo suficientemente borracho, te preguntaré algo.
- Dispara.
- ¿Porqué te apartaste ayer cuando quise besarte y hoy besas a Niall como si nada? --preguntó directo.
- ¿Conoces a Niall? --pregunté--.
- Sí, me alivia que al menos sepas su nombre. Contesta a la pregunta y no me cambies de tema--.
- Porque... Agh, no sé... Me apetecía besarle --dije simplemente--.
- Vamos, sé sincera, ambos sabemos que sé que tú te morías por besarme anoche --dijo confiado--.
- Es diferente.
- ¿Porqué?.
- Porque si te beso, me traerías problemas. Si beso a Niall, no hay ningún problema.
- A las chicas les gusta los problemas --"demasiado" pensé, pero simplemente me callé y rodé los ojos--.

Salí del baño. No tenía porqué seguir hablando sobre esto con Louis. ¿Se puede saber porqué le importa que no lo haya querido besar?. No puedo ser la única y primera que le ha rechazado a Louis. No cabe en mi cabeza. Dejé de pensar en el tema en cuanto una chica se me acercó corriendo.

- ¿Besa bien? --preguntó--.
- ¿Quién? --pregunté confundida--.
- Niall. Niall Horan --dijo emocionada. ¿Qué? ¿Era yo la única que no tenía ni idea de que Niall Horan existía en la faz de la tierra?--.
- Em... Sí, muy bien --admití--.
- ¿Sois novios? --preguntó un poco triste--.
- No --negué--. Sólo fueron un par de besos --"muchos" pensé--. No dramatices, mujer.
- ¿Entonces sales con Louis? --preguntó de nuevo un poco insistente--.
- ¿Louis? --dije deseando no oír su apellido--.
- Tomlinson --genial--.
- No, ni siquiera nos llevamos bien --admití de nuevo--.
- Dicen que te han visto un par de veces junto a él --alzó una ceja y comencé a cogerle odio a esta chica--.
- ¿Y? ¿A tí qué te importa? --dije esquivándola--.
- Dicen que jugar a dos bandas es muy sucio --dijo mientras me alejaba de ella. Esas palabras me dieron corage y me dí la vuelta para enfrentarla--.
- Yo no juego a dos bandas. ¿Tienes algún problema con que ambos me hayan hablado antes que a tí, elfo? --dije arrastrando la última palabra con remordimiento--.
- ¿A quién llamas tú elfo, idiota? --dijo y se cruzó de brazos, poniendo morritos. Ahí la reconocí, ella era la chica que se había estado besando con Louis tan desagradablemente esta noche--.
- A tí --dije riéndome por su pregunta. Obviamente su intento de intimidación no le había salido muy bien--.
- Eres una perra --dijo entre dientes--.
- Habló aquí la más indicada --sonreí--.

sábado, 22 de marzo de 2014

Capítulo 4

Fui corriendo hacia su moto, seguida de él y antes de que él subiera a ella después de mí, me limpié la sangre de mis labios con la manga de la chaqueta. El castaño subió a la moto y arrancó lo más rápido que pudo. Arrancó a una velocidad probablemente ilegal y me aferré a su espalda mientras que unas lágrimas involuntarias caían por mi rostro al recordar ese momento de pánico que había vivido hace unos pocos minutos, pero sin soltar ningún sollozo para no mostrarme débil ante Louis. Yo tenía que ser fuerte. Nunca había estado en este tipo de situaciones y ahora se me hace difícil creer que el chico que hace unas horas había llegado a odiar y vacilar, ahora estuviese aquí. Porque aquí estaba Louis, cuando menos me lo esperaba. Yo no había pedido ayuda, él simplemente me la ha dado. Pero el caso es que sigo sin entender el porqué.

Cuando estuvimos justo en frente de mi casa, bajé y limpié mis lágrimas rápidamente para que no se diera cuenta de lo que realmente me estaba pasando. Al final resulta que se ha acordado de mi dirección, y la verdad es que no me parece extraño teniendo en cuenta que justo ayer hizo el mismo recorrido. Yo sólo no quería que subirme en esa moto fuera un hábito. 

- ¿Estás bien? --me preguntó antes de darme la vuelta. Me quedé un poco perpleja ante su preocupación--.
- Sí, lo tenía todo controlado --dije intentando parecer fuerte--.
- Es irónico que digas eso cuando has estado llorando y tu labio está sangrando --dijo, debatiéndome--.
- ¿Sabes lo que es realmente irónico? --cuestioné--. Que el chico que me ha metido en problemas esta mañana me salve de ellos esta noche.
- Sí, realmente lo es --contestó después de soltar una pequeña grave carcajada--.
- ¿Cuál era el punto de derramar el bote encima mío? --dije enfadada--.
- Quería probar algo nuevo --dijo acercándose a mí--.
- Ah, ¿sí? --levanté una ceja en forma de cuestión--.
- Ajá --aseguró y cuando estuvo en frente de mí, limpió los rastros de sangre que habían quedado en mi labio y en mi cuello con su dedo--.
- ¿Qué querías probar exactamente? --traté de preguntar, ignorando la cercanía de nuestras caras y cómo lentamente se iba acercando a mí--.
- Algo como hacerte enfadar --susurró en mis labios--.
- ¿Para qué? --dije más confundida que antes--.
- Para ver si tienes el carácter suficiente... -dijo rozando nuestros labios, pero sin tocarlos--.
- Lo tengo --dije separándome y mirándolo a los ojos, mirando ahora su boca entreabierta y su ceño fruncido--. Gracias por ayudarme, supongo que ahora estamos en paz.

Me di la vuelta y cuando llegué a tocar el pomo de la puerta con mi mano, miré atrás y vi que Louis seguía mirándome, no se había movido ni un centímetro. Exactamente no me había aclarado si Zayn tenía algo que ver en este asunto, pero no me importa en absoluto, el caso es que el causante era Louis y con eso tenía suficiente. Lo miré sin expresión alguna y finalmente, después de esa comunicación visual, ambos nos dimos la vuelta. Yo para entrar en mi casa y Louis para irse en su moto.

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Me levanté con el sonido del despertador y bostecé. Hoy no tenía ninguna gana de ir a la escuela. Varias preguntas pasaban por mi cabeza relacionadas con el tema de Louis. ¿Le habrá contado a Zayn? Espero que no, es decir, le perjudicaría a él. No por haberme salvado, si no por haber estado a punto de besarme. Supongo que ahí fue cuando volví a la realidad, él sólo me había puesto a prueba para nada, porque le apetecía. ¿Es que acaso estaba loco?. 

Por suerte, esta noche había una fiesta que el capitán del equipo de fútbol (osea, Dylan) celebraba con su nuevo equipo. Era como un ritual, sus padres les dejaba la casa esa noche para hacer "la gran primera fiesta del equipo", la primera de muchas. 

- ¡_____! --se oyó la voz de Spencer de fondo--.
- ¿¡Qué?! --pregunté chillando--.
- ¡Ya he llegado! ¡Como no te des prisa, no llegas a la escuela! --chilló y fui corriendo a mi habitación para terminar de meter mis cosas en la cartera--. ¡Ah, y la estúpida cena la han adelantado! ¡Es el domingo!
- ¡Vale! --respondí. ¿Cena de trabajo el domingo por la noche? Pfff... No creo que pueda soportar mis ganas de dormir--.

Bajé corriendo las escaleras para después darle dos besos a mi hermana y salir corriendo de mi casa para no llegar tarde.

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 - A las nueve y media en tu casa, ¿no Dyl? --pregunté a mi amigo--.
- Sí, ¿podríais venir antes mejor? Para preparar las cosas y eso --dijo juntando sus dos manos en forma de súplica--.
- Ay, ¿qué harías tú sin nosotros? --dijo Alex pasándole su brazo por los hombros--.
- No lo sé --dijo él negando y riendo--.
- Yo estoy dispuesto a quedarme a dormir en tu casa si es necesario para recoger por la mañana --se ofreció Liam--.
- Sí, yo también me apunto --dije emocionada--.
- Pues yo también. ¿¡Qué remedio?! --dijo Alex--.
- Gracias, chicos --agradeció Dylan--. Tengo una habitación de invitados y la de mis padres libre. Elegid vosotros.
- La de tus padres para las chicas --choqué mi mano con la de Alex--.
- Vale, yo me quedo en la de invitados --dijo Liam haciendo puchero--.
- Chicas, las pruebas empiezan en cinco minutos, así que Liam y yo nos tenemos que ir --dijo Dylan--.
- Mucha mierda --dijo Alex--.
- ¡Suerte! --grité mientras se iban--.
- ¡Ey! Me acabo de acordar de que no tenemos trajes para la fiesta --me dijo Alex paranoica--.
- Solo es una fiesta, ponte unos simples pantalones y una camisa --dije con una cara de... "mujer, no te preocupes tanto, no vas a morir"--.
- No, no, no, me niego --dijo negando con la cabeza--. Tú y yo vamos a ir de tiendas, comprar el vestido perfecto, y vamos a llegar a casa de Dylan a tiempo.
- Espera --alzé una ceja--. ¿Esto no será porque quieres impresionar a alguien?
- ¿Qué? --dijo con la voz más aguda de lo normal--. Yo no... Yo no quiero impresionar a nadie, sólo quiero ligar como en todas las fiestas --dijo convenciéndose a sí misma más que a mí--.
- Como tú digas, Alex --dije rodando los ojos--.
- ¡Oye! ¡Que sí! --dijo a la defendiva--.
- ¡Si te he dado la razón! --reí--.
- ¡Eso era sarcástico! --dijo cruzándose de brazos--.

En eso veo a Harry y Louis entrando al colegio a la vez que Alex y yo salíamos. Ambos iban con el chandal del equipo de fútbol del colegio, así que asumí que iban a las pruebas del colegio. Iban deprisa, pero cuando estuvieron delante nuestra, pararon. Ni rastro de Zayn. Perfecto.

- ¿Nos vais a desear suerte? --preguntó Louis con una sonrisa pícara--.
- Claro --dijo Alex un poco molesta. Ella odiaba a los chicos descarados casi tanto como yo--.
- ¿Iréis a la fiesta? --preguntó Harry esta vez, ignorando completamente lo que dijeron Alex y Louis--.
- Como para no ir. Es en casa de nuestro mejor amigo --dijo Alex un poco mejor al conversar con Harry--.
- Allí nos veremos, entonces --sonrió Harry seductor--.
- Nos vemos, Alex --dijo Louis--. Y Asiria.
- ¿Qué? --preguntó Harry confundido--.
- Lárgate. Llegas tarde --hablé por primera vez molesta con Louis--.
- Hasta luego --dijo Louis y ambos se fueron corriendo--.
- ¿A qué ha venido eso? --preguntó Alex. Me encogí de hombros--.
- Ni lo sé ni me importa --dije sencillamente--.
- ¿Qué te pasa? Pareces molesta --dijo--.
- No he tenido un buen día.
- Pues vamos a alegrarlo con una sesión de compras.

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Nos tiramos como dos horas para encontrar el "vestido perfecto" para Alex. A mí simplemente no me gustaba la idea de arreglarme, así que me compré algo de mi idea inicial. Era una camisa blanca con unos pantalones morados cortos que llevaban algunos detalles en los bolsillos dorados y unos tacones negros. Alex se tiró un montón de tiempo buscando su vestido. Yo sabía que ella quería impresionar, pero se negaba a admitirlo cada vez que le preguntaba. Su decisión final fue un vestido azul celeste pegado al cuerpo con un poco de vuelo y unos tacones a juego. Ella se maquilló excesivamente para mi gusto. Yo me dediqué a hacerme la raya, ponerme un poco de rímel y un brillo de labios.

- ¡Vamos a pasarla bien! --chilló, abriendo la habitación de los padres de Dylan para salir--.
- ¡Chicas! ¡Si ya estáis, ayudadme con esto! --chilló la voz de Liam desde abajo--.

Ambas bajamos las escaleras y Liam se quedó mirando a Alex sin disimular. Ella se puso inmediatamente roja. Sí, ella quería impresionar a Liam. Siempre supe de la complicidad entre mis dos mejores amigos, pero luego pienso en las consecuencias de que todo salga mal entre ellos y pienso que es una pena porque harían una bonita pareja. De todas formas, me alegraría mucho verlos juntos.

- ¡_____! --me llamó Dylan desde la cocina, haciendo ademán con la mano--.

Me reí. Sé exactamente lo que quería hacer. Me acerqué a él y cerramos la puerta de la cocina. Él también sabe de Liam y Alex, cualquiera con dos ojos en la cara se daría cuenta. Pegamos los oídos a la puerta para escuchar la conversación entre mis dos mejores amigos, pero nada. El muy soso de Liam sólo la alagó. Claro, qué esperaba. Él siempre fue un chico tímido en cuanyo a chicas se refiere.

- ¿Lista para enloquecer? --me preguntó Dylan--.
- Nací lista --sonreí--. Vamos a hacer la mejor fiesta de la historia --levanté la palma de mi mano, chocándola con la de Dylan.

lunes, 17 de marzo de 2014

Capítulo 3

Miré el aula antes de salir y fulminé con la mirada a Louis, el cual parecía hasta divertido. Cómo no. Había caído en su trampa. La estúpida e impulsiva _____ había caído en la trampa de "el chico nuevo no puede hacer nada". ¡Joder!. Zayn sabía bien cómo provocarme y no dudó en hacerlo. Ya me advirtieron. Y encima creí que Louis podía ser mi "algo". ¡Por dios!. Sólo lo conozco de dos días y ya estoy en problemas. ¡Maldita sea! No puedo dejar de maldecir.
Me dirigí al despacho del director, donde llamé a la puerta y todo el coraje que tenía aumentó al darme cuenta de la realidad del asunto. Al parecer el objetivo de estos días de Zayn voy a ser yo. Él siempre se dedica a molestar a la gente sólo por diversión. Recibí un "adelante" desde dentro, y entré. El director pareció sorprendido por mi visita al verme.
- _____ --dijo--. Adelante --pasé y me senté en una silla--. ¿A qué se debe tu visita?
- Me hecharon de clase --dije en voz baja. Normalmente yo destacaba por buen comportamiento, no por este tipo de cosas--.
- ¿Qué hiciste? --preguntó--.
- Me calló un frasco de química encima y me puse histérica --dije sin ninguna expresión en la cara, esperándome la mayor bronca de mi vida. Pero no fue así--.
- El profesor me envió una nota antes de que llegaras. Tendrás que quedarte en el aula de castigados hoy y mañana --dijo y asentí. No tenía más ganas de discutir por hoy--.
Bien, eso fue fácil. Me levanté de la silla y sonó el timbre que indicaba que era hora de nuestro descanso. Salí del despacho y me dirigí a mi taquilla con las intenciones de dejar la mochila y coger algo de dinero para comprar en la cafetería y encontrarme allí con Liam, Dylan y Alex como solíamos hacer. Cuando cerré la taquilla, la rabia volvió a apoderarse de mí al ver a Taylor junto a Louis coqueteando en uno de los casilleros cerca de la salida. Tenía que pasar por delante suya sí o sí.
Traté de no mirar lo contenta que parecía Taylor y lo molesto que parecía Louis. Era bastante divertido. Taylor no hacía más que agobiarlo, pero Louis no hacía nada para apartarla o impedirlo. Eso sí, la cara de asco no se la quitaba nadie. No es personal, pero supongo que no a todos los chicos les suele gustar las chicas que se comportan como perras. Ambos se dieron cuenta de mi presencia al pasar y Taylor no dudó dos veces en hablar mientras Louis sólo me miraba.
- ¿La pasaste bien en lo del director? --preguntó riéndose--.
- ¿Y a tí que te importa? --dije a la defensiva--.
- Eh, fiera, calma --dijo llevándose las manos al pecho--. Yo sólo hice una pregunta --dijo, ovbiamente haciéndose la inocente--.
- Eres una perra --dije entre dientes--. La pasé mejor con el director que contigo ahora.
- Qué pena, porque yo la estoy pasando muy bien aquí --dijo y miré a Louis con una sonrisa cínica en la cara--.
- Cierto, siento haberos interrumpido --dije con sarcasmo y me dí la vuelta para irme de allí cuanto antes--.
Escuché la estúpida risa de Taylor y me dí la vuelta para verla rierndo histéricamente demasiado cerca de Louis. No sé ni porqué me importa, no debería, pero lo hace. Nunca creí en el primer amor, pero mis espectativas sobre éste tampoco eran precisamente las que estoy viviendo. ¿Es que no me puede tocar un chico normal? Sólo uno pido. Fui hacia Dylan, Alex y Liam que estaban conversando. Antes de acercarme a ellos, pedí un batido caliente en la cafetería y cuando me lo dieron, entonces fue cuando me acerqué.
- ¿Cómo te fue? --preguntó Alex cuando me senté al lado de Dylan--.
- Asquerosamente bien --dije dándole un sorbo a mi batido--.
- ¿Y eso? --preguntó Liam--.
- Me castigaron, por eso es asqueroso, pero no tanto como esperaba, por eso fue bien --dije con una sonrisa cálida--.
- Me asustó hasta a mí tu reacción --me dijo Dyl--.
- Lo sé, pero no vísteis la cara de Zayn, en serio, ese chico lo planeó todo para que perdiera la cabeza --dije muy convencida y enfadada--.
- Puede ser, pero no deberías acercarte a ese grupo de amigos, yo te avisé --dijo Liam recostándose sobre el respaldo de la silla y encogiéndose de hombros despreocupado--.
- Sí, ahora es cuando te digo que tenías razón --rodé los ojos--.
- Es difícil no acercarse cuando el chico nuevo está como un queso --dijo Alex relamiéndose los labios, ganánose una mirada fulminante por parte de Liam y una carcajada por mi parte--.
-Hablando del chico nuevo, se va a apuntar a las audiciones del equipo de fútbol. Al parecer él formó parte del equipo oficial de Doncaster --informó Dylan--.
- Cierto, las pruebas son este viernes --se recordó Alex--.
- Tienes trabajo entonces, eh, capitán --bromeé pegándole un codazo a Dyl--.
- Sí, algunos de los que se presentan son realmente malos --bufó--.
- Ey, Liam debería apuntarse --dijo Alex--.
- No, no, no, y mil veces, no --dijo negando con la cabeza--.
- Todavía recuerdo cuando jugábais Dylan y tú al fútbol mientras nosotras nos pintábamos las uñas y hacíamos cosas de chicas cuando éramos pequeños. Jugabas muy bien, Li --intenté animar--.
- Sí, además si te presentas sabes que tienes una plaza seguro --dijo Dylan levantando las cejas--.
- Vamos, Liam --supliqué--.
- Será divertido --dijo Dyl--.
- No --se negó. Miré a Alex, indicandole que era su turno para intentar convencerle. Ella no lo sabe, pero Liam no se puede negar si ella se lo pide--.
- Por favor, Liam --suplicó poniendo las manos como si estuviera rezando y haciendo pucheros--.
- Está bien --choqué la mano con Dyl--. Pero con una condición --lo miramos--. _____ y Alex tendrán que venir a todos los partidos.
- Hecho --Alex acordó con Liam--.
- Me parece justo --resoplé--.
- Todo acordado entonces --dijo Dyl sonriendo--.
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Estaba sola en casa. Como siempre. Spencer se fue a lo de su novio esta noche, dejándome a mi sola en casa. Cualquier chica adolescente salvaje invitaría a sus amigas a pasar la noche o incluso montaría la fiesta del siglo, pero yo no. Me quedé aburrida pensando en qué hacer cuando me acordé de que tenía que devolver un libro a la biblioteca que más acababa de terminar y hoy se acababa el plazo de devolución. Tenía que ir hoy sí o sí.

Cuando salí de mi casa, el cielo ya estaba oscuro y las farolas ya habían comenzado a alumbrar las calles, debería haber devuelto el libro antes. Comencé a andar sobre las sucias baldosas hasta que llegué a la biblioteca. Para mi suerte, quedaban 10 minutos para cerrar, el tiempo suficiente para devolver el libro. Entré a devolver mi libro rápido y cuando salí, la noche ya había caído. Daba hasta miedo.

Comencé a andar por las calles rápidamente, casi corriendo, intentando llegar a mi casa lo antes posible. De repente sentí unos pasos detrás de mí y me asusté. No voy a decir que no me asusté porque sería completamente subrealista. Las pisadas se sentían cerca e iban al compás de las mías. Intenté andar más rápido, pero eso sólo ocasionó que la persona que tenía detrás acelerara sus pasos también.

- Oye, nena, ven aquí --dijo una voz grave desde detrás. Comencé a correr, pero la persona de detrás me agarró de la muñeca y tiró fuertemente de mí, haciendo que quedáramos cara a cara--. ¿Pensaste que te librarías?

Hice una mueca de asco al sentir el olor del alcohol en su aliento. Era repugnante. Debido a la oscuridad de la callé, no logré analizar el rostro del desconocido. Un escalofrío se apoderó de mi cuerpo y esa persona sonrió ante mi reacción, mostrando un poco de unos dientes amarillentos. Forcejeé, intentando escaparme de su agarre, pero agarró con sus manos mi cadera, juntando nuestros pechos y lo único que pude hacer fue retorcerme en sus brazos mientras intentaba librarse de mi chaqueta. Traté de pegarle varios golpes, pero no funcionaron, él sólo reía.

- Suéltame --demandé--.
- Vamos, te haré disfrutar --dijo mientras dejaba besos en mi cuello acompañados de mordeduras que me hacían gritar de dolor--.

Me obligaba a besarle, mordiendo mis labios con extremada violencia, haciendo que estos sangraran y mi garganta emitía gemidos de dolor. Cuando al fin logró deshacerse de mi chaqueta, parece que su nuevo objetivo fue mi camiseta. Estaba intentando sacarla, agarrándome con una mano mi cintura cuando una voz familiar habló.

- Suéltala --dijo la voz a mis espaldas. Agradecí mentalmente a aquel que habló--.

El hombre levantó la vista de mi cuello, parte de la que se había ocupado por un momento y miró, haciendo que se aflojara su agarre de la cintura, pero aún así era fuerte. Estoy segura de que quedará una marca en esa zona después de esto. Lo siguiente que sentí fue que el hombre fue apartado de mí bruscamente porque recibió un puñetazo en la cara, el cual rozó mi pelo, dándole en toda la frente. Debido al impacto del golpe, e soltó y calló hacia atrás. Me dí la vuelta, viendo a unos ojos azules inconfundibles.

- ¿Louis? --susurré--.
- Coge tu chaqueta, vamonos antes de que se me vaya la olla y mate a ese hombre a golpes --dijo con un tono demandante--.

No lo cuestioné más, cogí mi chaqueta y me la puse lo más rápido que pude. 

- Sube a la moto --volvió a ordenar, dándole otra patada al borracho tirado en el suelo, el cual seguía tocándose la frente--.

Fui corriendo hacia su moto, seguida de él y antes de que él subiera a ella después de mí, me limpié la sangre de mis labios con la manga de la chaqueta. El castaño subió a la moto y arrancó lo más rápido que pudo.