sábado, 7 de junio de 2014

Capítulo 14

(Narras tú)
- Mira a quién he encontrado, Tomlinson... --dijo la voz grave que tenía a mi espalda--.

Maldije. Joder, es que no me sé estar quieta. Tenía que cagarla. Como siempre.

- Louis... --susurré al ver que él miraba duro, sin mostrar debilidad--.
- Suéltala --le ordenó al chico que tenía atrás--.
- ¿O si no qué? Troy la encontrará antes de que te puedas dar cuenta --respondió otro y me giré para ver que entraban unos cinco chicos al almacén. Agaché mi cabeza, deseando no haber seguido a Louis--.
- O si no, sabes que las consecuencias que te esperas no serán muy buenas --amenazó Louis de nuevo--.
- Ya lo oíste, suéltala --ordenó esta vez Zayn y lo miré sorprendida. ¿Desde cuándo él me ayudaba? Ah, espera, yo te doy la respuesta, desde NUNCA--.
- Oblígame --dijo el chico que tenía detrás cínico, lo que me dió un escalofrío--.

En un movimiento rápido, Louis y Zayn sacaron sus pistolas a la vez. Louis de su cazadora y Zayn la sacó de su pantalón. Abrí los ojos sorprendida. Debería haberlo sabido. Estos dos están metidos en ese "mundillo" y Louis me había mentido. Ya tenía sospechas mientras que seguía a Louis, pero este era el remate para confirmarlo. Quise moverme para atrás sin darme cuenta, pero luego me conciencié de que ellos no me iban a hacer nada. Louis y Zayn apuntaban al chico que tenía detrás, pero casi parecía que también apuntaban a mí, ya que yo estaba pegada al chico. De repente sentí un peso en mi cadera. Miré y el chico de atrás apuntaba a ésta con otra pistola también.

- Dispárame y la disparo --dijo y las lágrimas comenzaron a aparecer en mis ojos--.

Respiré hondo, intentando librarme de la presión que estaba cargando en toda esta situación, pero eso no fue suficiente. Intenté pensar en qué hacer, cómo podía ayudar.

- Tres minutos --anunció otro de los chicos que estaban detrás mía, acompañando al chico que me seguía apuntando con la pistola en la cadera. Espera, ¿tres minutos para qué?--.
- Aléjate de ella, no lo voy a repetir dos veces --dijo Louis en tono autoritario--.

La gente que tenía en mi espalda comenzó a salir del almacén. Tenía miedo. Mucho miedo. Cerré los ojos con pesadez, pero esta vez no  pude contener las lágrimas que se asomaban por mis ojos. Ahora sólo quedábamos Louis, Zayn, el chico que me apuntaba con la pistola, su acompañante y yo.

- Un minuto --anunció el que yo había calificado como "acompañante", mirando el reloj--.

¿¡Alguien me quiere explicar qué significa este dichoso juego de "minutos"?!

(Narra Louis)

La ira se impulsó a través de mis venas y mi mandíbula tembló. Los ojos de el segundón de Troy, Jake estaban llenos de rabia, sus hombros estaban encorvados como un animal listo para atacar a su presa. Debí haber supuesto que algo malo tenía que pasar esta noche, pero no creía que tuviera que ver con _____. Ella es curiosa, pero a la vez misteriosa y si hay algo que a ella le encanta, es destapar secretos. No pude dejar de culparme en mi cabeza en cuanto me di cuenta de que en realidad la había puesto a ella en peligro. Y luego estaba Troy. El muy hijo de puta quería pelea, y quería que se la diera. Pero no, yo soy más listo. Una guerra no se gana en una batalla. Se necesitan victorias consecutivas para ganar finalmente. Y eso es lo que yo voy a hacer.
Bajé el arma, pero Zayn la sostuvo en alto. Comencé a dar grandes pasos hasta llegar a estar enfrente de Jake y su "perrito faldero", Nathan. Empecé a oír un tic-tac y en pocos minutos sólo quedábamos Zayn y yo en este viejo y sucio almacén. Mierda. Nos han tendido una trampa. Corrimos hasta llegar a la salida que afortunadamente no tenía puerta. Zayn y yo saltamos a la vez, y cuando caímos al suelo, nos tapamos los oídos esperándonos el fuerte ruido que sólo significaba una cosa: el almacén había estallado. 
Fuego comenzó a explotar y me llené de polvo debido a la explosión. Esos malditos habían puesto dinamita en aquel almacén. Pero para mi desgracia, eso no es sólo lo que habían hecho. Habían conseguido a _____.
Divisé un coche negro salir corriendo e inmediatamente me hice con una moto y los seguí. Al ver que los seguía, comenzaron a hacer curvas pero para mi suerte yo sabía manejar una moto de verdad. Me llegó un mensaje de texto que no me di el lujo de leer. Estaba seguro de que allí dentro la tenían a ella. En un abrir y cerrar de ojos, la moto de Zayn apareció en dirección contraria en la calle en la que estábamos conduciendo, dejando a Jake sin salida.
Salieron del coche, vi como aún Jake apuntaba a _____ con una pistola, pero esta vez la apuntaba a la cabeza y tenía esparadrapo puesto en la boca. Me percaté de algo: ella estaba llorando. Esa puede ser la imagen más desgarradora que he vivido. Sí, he vivido muchas teniendo en cuenta en qué "mundillo" trabajo, pero ninguna me habían quitado el aliento de la misma manera en la que ésta lo hizo.

- No tienes escapatoria esta vez, Jake --le dije--.
- Danos a la chica y podrás irte de aquí sin sufrir ningún daño --dijo Zayn por detrás de éste--.

Entonces fue cuando se me ocurrió. _____ no tenía los pies atados, y con que se moviera y lo distrajera un poco, podríamos lograr que la dejara libre. Miré a Zayn, diciéndole con la mirada que hablara. En este tipo de situaciones es en las que él y yo nos compenetramos y entendemos muy bien. 

- ¿En qué piensas, Jake? Somos dos contra uno, no tienes ninguna posibilidad --Zayn rió con ironía mientras decía esas palabras que aparentemente quemaron a Jake--.

Hice contacto con _____ y ella articuló un "lo siento" que me hizo sentir más culpable de lo que creía. Si tan sólo no le hubiera mentido, si tan sólo yo hubiera tenido más cuidado... Ella quizás no tendría que estar al borde de la muerte. Seguía llorando y no pude evitar mirarla algo apenado. Intenté que me entendiera cuando intenté hablarle mientras que Zayn se encargaba de distraer a Jake para que no viera mis acciones. Disimuladamente señalé sus piés y luego hice movimientos bruscos con los brazos. Aparentemente ella lo entendió sin problemas. Asentí con la cabeza y lo hizo.

(Narras tú)

Louis me dijo de una manera "discreta" que me moviera con los pies. La angustia es la que se apodera de mí en estos momentos pero no puedo dejar que gane ahora o lo perderé todo. Levanté mi talón y pisé su pie, haciendo que el chico volviera a mantener su atención en mí. Seguido de eso, levanté mi otro talón y lo golpeé donde "nunca salía el sol". Le di tan fuerte que se tuvo que cubrir con las manos, soltando la pistola y mi agarre a la vez. Cogí la pistola rápidamente del suelo y corrí hacia Louis. Me quité el esparadrapo que anteriormente el salvaje de Jake me había colocado y abracé a Louis con todas mis fuerzas.

- Lo siento, lo siento, lo siento --no podía parar de repetir, con la voz quebrada y las lágrimas en los ojos--.

Él se dedicaba a devolverme el abrazo y a intentar tranquilizarme, acariciándome el pelo.

- Ya hablaremos en casa --me susurró--.

En casa. Sí, en la casa que compartíamos Louis y yo por el momento. Me separé de él, mirándole a los ojos azules como el mar y perdiéndome en ellos. Él limpió las lágrimas que caían por mis mejillas y me sonrió intentando que yo imitara su gesto también. Pero no lo hice. Me dí la vuelta y pude escuchar cómo Zayn disparaba a Jake en la cabeza con su pistola sin tocarlo. Me estremecí un poco ante la imagen de un cadáver en medio de la carretera.

- Uno menos --anunció el morocho volviendo a cargar su pistola y guardándola en su pantalón, donde antes la tenía guardada--.

Después de un momento de silencio, decidí hablar.

- Zayn , lo siento. Louis, sé que ya lo dije, pero lo siento muchísimo... --me dirijí a ellos--.
- Estás loca --me dijo Zayn--.
- Lo sé --contesté--.
- Has puesto tu vida en peligro --siguió hablando Zayn--.
- Lo sé --volví a contestar--.
- Podías haber muerto --dijo Zayn de nuevo--.
- También lo sé --fui realista--.
- Bien, pues entonces no tengo nada más que decir. Louis se encargará de ello --dijo y fue hacia su moto--.

Me quedé viendo cómo Zayn subía a su moto y aceleraba para desaparecer por donde había aparecido anteriormente. Nunca él me había tratado tan bien. Me di la vuelta para volver a mirar a Louis. Ahora sólo estábamos él y yo. Cara a cara.

domingo, 1 de junio de 2014

Capítulo 13

(Narras tú)

Después de la intensa conversación con Louis, decidí llamar a Liam. Él obviamente sabe lo que pasó con Troy, por lo que es un gran apoyo. Conecté mi móvil al “FaceTime” y le hice una llamada. Esta aplicación sólo lo tienen los iPhone, pero conseguí descargármela en el mío. Era como una especie de “Skype”. Cuando contestó le sonreí al ver que estaba en su casa tirado en el sofá sin hacer nada.

- Hola, Li --saludé sonriéndole a la pantalla--.
- ¡_____! ¿Qué pasa? --preguntó sonriendo­--.
- Bueno… --hice una mueca--. No tengo muy buenas noticias.
- ¿Qué ha pasado?
- Quiero que te tranquilices cuando te lo diga…
- Sí, sí, vale, pero suéltalo ya
- Troy ha vuelto --dije. La cara de Liam fue un poema, como si le acabaran de dar la peor noticia de todas--.

Se quedó en estado de shock durante unos segundos hasta que reaccionó y empezó a chillar, justo lo que yo no quería que hiciera. Aquí va, mi mejor amigo en acción… En vivo y en directo… 3, 2, 1, ¡ya!

- ¿Pero qué mierda significa eso? ¿¡Es una broma!? Dime que es una broma, por favor --rogó. Negué--. ¿¡Cómo ha vuelto ese hijo de perra!? Maldito… Quédate ahí, voy para tu casa, no me voy a separar de ti ni para ir al baño. Si lo veo le arranco la cabeza de cuajo. Santa mierda. ¡Voy para tu casa! ¡No te muevas! ¡No des un mísero paso!
- ¡Li! --lo llamé--.
- ¿Qué?
- No estoy en mi casa.
- ¿Qué significa que no estás en tu casa?
- Pues eso… Que no estoy en mi casa --dije rodando los ojos--.
- Obviamente, pero… ¿Dónde estás? --preguntó--.
- Am… En casa de… Louis --dije haciendo una mueca rara, esperando que me chillara como lo ha hecho anteriormente, pero sin embargo, no lo hizo. Su rostro sorprendentemente se tranquilizó--.
- Y estás en casa de Louis porque… --dijo, esperando a que terminara la frase yo misma--.
- …porque me lo encontré en una cena de negocios a la que tuve que asistir con mi padre y entonces me enteré de que Troy estaba aquí, por lo que me quedé en casa de Louis. ¿Contento?
- Sí, claro, em… Dame su dirección que voy a por ti --dijo, pero yo no me quería ir de aquí, no sé por qué, pero no quiero irme--.
- No… Liam… Estoy bien aquí con él. No te preocupes.
- _____, no tienes porqué quedarte allí, puedes quedarte en mi casa perfectamente si en la tuya no te siente segura…
- Aquí me siento segura --lo corté­--. Louis es un buen chico y no me hará nada, Li, por favor, no seas dramático
- ¿Por qué te quieres quedar allí? --preguntó. Me conoce demasiado bien--.
- Agh, vale. Creo que… Me está empezando a gustar Louis --confesé--.
- _____... Yo te advertí…
- Sí, sí, sé lo que me advertiste. Pero estoy segura de que no es esa persona que tú piensas que es --“bueno… No del todo” - pensé--.
-_____...
- Liam…
- Si te pasa algo, luego no vuelvas a llorar a mis brazos, ¿entendido? Ya sabes lo que pienso sobre que te juntes con él. No sé si lo que dice la gente es verdad o mentira, pero si salen esos rumores sobre él es que no habrá hecho nada bueno.
- Me importa un carajo lo que la gente piense. Esos ignorantes especulan mucho, pero si quieres creerles, adelante. Yo sé que Louis es un buen chico y te guste o no, confío en él.
- Yo…
- Sí, sí, ya sé que me advertiste. ¿Ok? --lo corté--.
- Bueno, vale, no te pongas así…
- Adiós, Liam. Te veo mañana en clases --dije ya un poco harta del tema--.
- ¡No te enojes! --chilló justo antes de que apagara la pantalla--.

(Narra Louis)

Decidí ir a darme una ducha, sin dejar de pensar en que quizás no debería haber confiado en _____. Si ella se va de la lengua, posiblemente acabe en la cárcel. Suspiré mientras el agua caliente corría por todo mi cuerpo. Yo sé que le dije a ella que he dejado el trabajo, pero parece mentira que siendo tan lista no se diera cuenta de que una vez que entras en esto, no puedes salir. Es como un laberinto sin salida. Ahora me sentía mal por haberle mentido de alguna manera, pero a veces hay situaciones en las que tienes que mentir. O al menos así lo creo yo.
Salí de la ducha, enrollando una toalla en mi cintura y me llegó un mensaje al móvil.

“Te necesitamos en diez minutos en el punto de salida. Horan va a atacar. Hay que impedirlo – Zayn.”

Sí, esa era otra. Horan era del mismo grupo que Troy. Él y yo ya hemos tenido nuestras peleas, pero _____ no se había enterado de ello. Zayn estaba en mi grupo, pero sin embargo Harry desconocía lo que Malik y yo hacíamos sin él. Era mejor así. Cuanta menos gente sepa, menos gente saldrá herida. Lo más probable es que Niall y Troy estén esta noche en “el punto de salida”. He llegado a pensar varias veces que Niall sólo se acercó a _____ en nombre de Troy, ya que ella no dejaría a ese enfermo que la tocara. Pero era sólo una teoría. Si ella llega a saber, la matarán porque nadie bajo ningún concepto debería de saber nada sobre la existencia de estos dos grupos. Me puse rápidamente mis tejanos negros y una camiseta blanca que encontré en el armario junto a una cazadora negra. Metí una pequeña pistola en un bolsillo pequeño de dentro de mi cazadora. Aquella arma era como mi mejor amiga. Iba a salir por la puerta cuando oí la voz de _____ detrás de mí. Maldije por lo bajo, dándome la vuelta.

- ¿A dónde vas? --preguntó--.
- Ha surgido un… imprevisto con mi familia --inventé--.
- Ah… Am… Bueno, ¿entonces te vas? --preguntó y yo asentí. Ella parecía vulnerable en este tipo de situaciones, a veces parecía que hasta lo hacía sin darse cuenta, pero a mí sólo me daban ganas de abrazarla--.
- Sí, no volveré muy tarde, lo prometo.
- Vale, adiós entonces.

Asentí y me di la vuelta para salir del apartamento.

(Narras tú)

A veces me da la sensación de que Louis realmente piensa que me chupo el dedo o algo. Que ha pasado un imprevisto con la familia dice… Maldito mentiroso. Yo sé cuándo miente, lo he visto en sus ojos. Decidí esperar un poco a que saliera para seguirlo. Quería saber por qué me había mentido así. Cogí una chaqueta de cuero de Louis y me la puse encima. Rebusqué un poco en su armario y vi en el fondo unas mallas. Era raro que tuviese esa prenda ahí, pero no me quejé ya que a mí me quedaba bien. Me miré al espejo antes de salir. Definitivamente iba echa un cuadro. La camiseta grande de Louis que me tapaba el culo, las mallas negras ajustadas y la chaqueta de cuero hacían un conjunto raro. Cogí mis zapatos de repuesto (ya que siempre llevaba unos en el bolso cuando llevo tacones) y me los puse. Cuando Louis salió por la puerta, lo seguí sin hacer ruido y mientras que él cogía el ascensor, yo bajé por las escaleras corriendo.
Lo seguí hasta lo que parecía un almacén abandonado. Él entró dentro y yo casi con miedo también lo seguí. Me escondí en unas cajas sucias y viejas que habían a la izquierda de la entrada y me quedé mirando. Louis saludó a todas las personas que se encontraban allí y hasta reconocí a Zayn. ¿Qué hacían Louis y Zayn allí? ¿Por qué saludaban a todos? Observé cómo todos se ponían en línea y otras siluetas comenzaron a acercarse por el lado opuesto al que estaban. Entrecerré los ojos, intentando ver bien lo que estaba ocurriendo allí. De repente explotó algo en el otro extremo del almacén y ahogué un grito agudo. Ellos se dieron la vuelta y sacaron sus armas, listos para atacar.
Más rápido de lo que me esperaba, alguien me agarró del brazo, haciendo que me levantara. Lo miré bien, pero no supe reconocer su rostro. Me agarró de la cintura y pegó mi espalda a su pecho. Respiré pesadamente con miedo. Cerré los ojos con fuerza y los presentes se giraron para mirarnos a mí y al que estaba detrás de mí.

-Mira a quién he encontrado, Tomlinson… --dijo la voz grave que tenía a mi espalda--.

Capítulo 12

(Narras tú)

Desperté en la habitación de invitados que Louis tenía en el apartamento, que aunque el nombre "apartamento" de atributo a un piso más bien pequeño, no lo era. Un apetitoso olor llenó mis fosas nasales y me levanté para ver lo que seguramente Louis había preparado para desayunar.

- Buenos días --sonreí bostezando mientras él le daba la vuelta a la tortilla--. Huele delicioso.
- Gracias --me sonrió esta vez él--.

Nos sentamos en la mesa a comer, uno al lado del otro. Era extraño porque el cuerpo de Louis se inclinaba ligeramente al mío involuntariamente, y una curiosidad que muchas no sabréis, es que cuando el cuerpo de un chico se inclina hacia al tuyo sin ninguna necesidad es porque le atraes o le gustas. Sonreí ante el recuerdo de cuando me gustaba buscar consejos para gustarle a los chicos cuando iba a la escuela secondaria. Que tiempos...

- ¿Porqué sonríes? --preguntó Louis curioso--.
- ¿No puedo simplemente estar contenta? --dije metiendo una cucharada a mi boca, mirándolo inquisitivamente--.
- No después de lo que pasó ayer.
- Agh, no me cortes el rollo --dije haciendo una mueca--. Además, alguien me prometió no dejarme sola en esto y cuidarme.
- Y alguien me prometió nunca dejarme solo --dijo sonriendo ante mi respuesta. Su rostro comenzó a radiar un poco de felicidad--.

Me reí de una manera graciosa, arrugando la nariz y él sonrió. Desde luego él no era ese Louis Tomlinson del que todos hablan. Puede haberlo sido, pero yo veo un cambio en él. Y no cualquier tipo de cambio o de esos ataques de bipolaridad que él tiene, sino de un cambio real y brusco. Me levanté y dejé los platos en el fregadero, para después echarles un poco de agua y jabón y esperar a que se secaran.
Me senté en la silla suspirando, ya que Louis había ido a ponerse un chándal o algo de estar por casa en vez de llevar la ropa que llevaba antes.

- Yo sé que no empezamos demasiado bien --dijo en mi espalda. Alcé una ceja y me di la vuelta para mirarlo--. Pero... creo que no es como empieza, sino como acaba.
- ¿Qué quieres decir? --dije algo confusa mirándole. Se había cambiado y se había puesto unos pantalones cortos negros del chándal y una camiseta blanca con una chaqueta vaquera. Éste no era su look normal--.
- Quiero decir que aunque nuestro comienzo no fue el mejor, espero no llevarme así de mal contigo todos los días, porque tú y yo tenemos una promesa.
- Sí, no me hagas arrepentirme --dije haciendo un gesto con las manos, intentando ignorar la dulzura en sus palabras--.
- Ok --dijo con resignación en su voz--.

El hecho de que me diga esas cosas tan bonitas me hacen plantearme el caso de que me esté enamorando de él. De que me esté enamorando de él, igual que lo hice con Troy. Y ambos son chicos del mismo "estilo" por así decirlo. Absorta por mis pensamientos, Louis cogió mi móvil que vibraba en la mesa de la cocina al ver que yo no me daba cuenta de que el móvil sonaba. Le sonreí haciéndole saber que estaba bien que cogiera mi móvil y mirara lo que había en él. No tenía nada que ocultar.

- Un mensaje de Troy --dijo suspirando y me tensé en mi asiento--.
- Léelo --le pedí--.
"Una pena que no estés en tu casa, eh. ¡Qué casualidad! Yo que te esperaba aquí para dar una vuelta..." --leyó--.

Me puse nerviosa, pasando mis manos por mi rostro y cabello, y suspirando. Miré a Louis desesperada y él me miró tranquilizadoramente. Sin alterarse.

- Si algo tienes que aprender de estas situaciones es que nunca, bajo ningún concepto, hay que perder la calma --dijo--. Sino, estás muerto. Lo digo por experiencia.

Asentí, bajando la cabeza para mirar al suelo. Tenía que mantener la calma, como bien el chico de ojos azules me había aconsejado, de lo contrario, me volveré loca con toda esta situación.

- Entiende que ahora no querré volver a mi casa --le dije--.
- Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, este lugar es seguro. Él no sabe de esta dirección --respondió, refiriéndose a Troy--.
- Gracias, pero, es seguro... ¿Hasta qué punto? --pregunté retóricamente, sin esperar una respuesta de su parte--. Es evidente que él nos seguirá a todas partes. A tí incluido porque te recuerdo, cariño mío, que estás en su punto de mira. Y cuando sepa de esta dirección, entrará. Además, no podemos estar encerrados toda la vida porque un maldito infeliz nos quiera arruinar la vida.
- Él no hará nada. Al menos a ti. Él te quiere por diversión, no te mataría al menos hasta conseguir lo que quiere --dijo frío--. No te matará, créeme. Y en cuanto a mí... No te preocupes, él sabe que conmigo lo que vale son los golpes rápidos, pero inesperados. Va a esperar a que estemos lo suficientemente relajados para atacar. ¿No te diste cuenta que a mí no me envió ningún mensaje? Eso, querida, se llama estrategia. Él te quiere asustar.

Me quedé pensándolo y analizando bien el tema y me di cuenta de que Louis era el que tenía razon. Troy sólo me quiere asustar.

- Okay --dije suspirando--.
- Estarás bien --me apoyó, acariciando mi espalda--.
- Gracias --susurré--. Llamaré a mi madre para decirle que tengo que terminar un proyecto del colegio o algo con Alex y que me quedo en su casa. Para no levantar sospechas.
- Claro --se alejó de mi--.

Me levanté para coger el teléfono donde Louis lo dejó. El mensaje de Troy seguía abierto. Lo cerré, recordándome mentalmente el consejo que me había dado Louis. Primero decidí llamar a mi hermana para saber qué excusa había puesto sobre nuestra ausencia ayer noche. Por suerte hoy era fiesta y no había clases. Esperé un tono... Dos... Y atendió al teléfono.

#Conversación telefónica#

¿Sí? --contestó mi hermana--.
- Spencer, sigo aquí en casa de Louis. Me quedaré también esta noche --informé--.
Oh. ¿Y eso? --preguntó curiosa--.
- Troy está por ahí rondando y soy lo suficientemente cobarde como para no ir a casa, al menos por esta noche.
Entiendo --ella comprendió la situación--. ¿Ahora es el momento en el que les digo a papá y mamá?
- Si quieres les digo yo... Ya sabes cómo son ellos, y mañana ya se van de viaje de nuevo --recordé--.
Como quieras.
- ¿Qué escusa les dijiste exactamente ayer? --pregunté curiosa--.
Que te encontrabas super mal y que Louis te llevó a su casa porque quedaba cerca de una farmacia y no podías estar quice minutos en el coche sin vomitar.
- Buena escapatoria. Yo les diré que tengo que terminar un trabajo en casa de Alex.
Bien. Te veré luego. Y si deciden hacer algo... Utilicen protección.

#Fin de la conversación telefónica#

- ¡Spencer! --me quejé al teléfono, pero ella ya había colgado. Será pervertida... Nada más que a ella se le ocurre decir semejante comentario en una situacion como ésta--.
- ¿Qué dijo? --preguntó Louis--.
- Que por su parte, perfecto. Ahora me falta llamar a mis padres.
- Ok.

#Conversación telefónica#

¿Quién es? --contestó mi madre--.
- Mamá.
_____, cariño. ¿Te encuentras mejor? --la preocupación se notaba en su voz, haciéndome sentir un poco mal al mentirle--.
- Sí --tosí falsamente--. Voy mejor.
Me alegro. Dile a Louis que puede traerte a casa ya.
- Sobre eso... Quedé en ir a casa de Alex a las doce para terminar un trabajo de biología y no creo que tenga tiempo para pasar por casa. Es importante.
Entiendo. Lo que sea por tus notas.
- ¿De verdad? --dije algo incrédula--. ¿No me vas a preguntar nada más?
No, eres ya bastante mayor como para estar desconfiando de ti. Una pena que no hayas podido despedirnos.
- Sí, una pena --dije recordando que probablemente no volveré a ver a mis padres en tres meses--. Bueno, ya te llamaré.
Vale, cuídate mucho hija. Te quiero.
- Yo también te quiero, mamá.

#Fin de la conversación telefónica#

Resoplé cuando por fin di la acción de llamar por teléfono finalizada. Noté sus ojos posados en mí y lo miré.

- ¿Te molesta si te pregunto algo? --pregunté con curiosidad. Una pregunta sobre él rondaba por mi mente desde ayer por la noche, cuando me confesó todo--.
- Claro que no, tú pregunta --respondió el, aparentemente, decidido--.
- ¿Cómo era tu negocio? ¿Tenías que matar a gente y ya...? ¿Te llevaron alguna vez a la cárcel? --dije rápidamente--.
- No empieces con tus curiosidades.
- No empiezo. Soy así y no lo puedo evitar.
- Se nota. De lo contrario no te hubieras acercado a mí --dijo con una sonrisa seductora--.
- Ni tu te hubieras acercado a mí --debatí--.
- Veo que tenemos algo en común entonces.
- Respóndeme --le pedí poniendo una cara graciosa--.
- Bien. Sabes cuál era mi negocio. El mismo que el de Troy. Mataba gente cuando no nos devolvían el dinero que nos debían por cualquier motivo; vender las drogas, apuestas en casinos, etc. Y no, nunca me metieron el la cárcel, pero si estuve en comisaría más de una vez. ¿Contenta? --preguntó algo brusco. Asentí--.


sábado, 24 de mayo de 2014

Capítulo 11

(Narras tú)

Suspiré en cuanto me senté en el sofá de Louis. Esta había sido una noche muy movida. Y todavía no sé si ha acabado siquiera. Me he enfadado y desenfadado con Louis unas tres veces, lo que considero un récord de cambios de humor repentinos. 

- Ahora sí --dijo entregándome un café después de salir de la cocina--. Dime qué tienes que ver tu con Troy Evans.
- Eso es algo difícil de explicar... --dije mirando al suelo--.
- Sí, bueno, estoy seguro de que sabes tratar con cosas más difíciles que esa --contestó, prácticamente incitándome a que continuara hablando--.
- Emm... --me quedé pensando en si podría realmente confiar en él o no. Si confiara en él y no me defraudara, estoy segura de que afianzaría mucho nuestra relación como... lo que seamos; pero si me defrauda... estoy segura de que tendría un arma para fastidiarme. Sobre todo si me defrauda contándoselo al odioso de Zayn--. Bien --dije y me dispuse a contarle lo que ocurrió en un pasado con ese chico, recordando lo que alguna vez me prometí no pensar--.

#Flashback#

- Atrévete --dijo (o más bien chilló) Troy, agarrándose fuerte a mi muñeca.

Mi mirada reflejaba terror y miedo. ¿Cómo podía mi novio hacer esto? Yo amo a Troy con toda mi alma, pero él me engañó. Las gotas de agua comenzaron a acumularse en mis ojos contra mi voluntad. Hice una mueca de dolor en el momento en el que apretó su agarre.

- Troy... --susurré sin fuerzas--. 
- No te vas a ir --dijo. La vena de su cuello comenzaba a hincharse y su cara se tornaba de un color rojo bastante aterrador--.
- Me haces daño... --lloriqueé--.
- No preciosa, tú no eres como las demás, ¿a que no? --se iba acercando amenazadoramente. Asentí rápida como un rayo, deseando que se alejara, pero no lo hizo--. Tú ya me has dejado satisfecho más de una vez... No te vas a escapar de esta.
- Yo te quiero, Troy, pero no puedo con esto... --intenté alejarme de él, pero mis esfuerzos fueron en vano--.
- ¡No me vas a dejar porque no te lo voy a permitir! --me estampó brutamente contra el muro del callejón, haciéndome retorcer de dolor--.
- Yo...
- ¡Yo nada! ¡Vas a ser mía como una vez lo fuiste! ¡Quieras o no! --chilló hecho una furia--.

Me agarró bruscamente y comenzó a darme besos en el cuello. No de amor, sino de venganza y odio. No hacía caso a mis súplicas, ni siquiera se preocupó por el hecho de que me hacía daño cada vez que absorbía la piel de mi cuello y la mordía. Comencé a temblar y deseé por primera vez no haber conocido a Troy. Me enamoré de él. Me enamoré de una bestia.

- Suéltame, por favor --supliqué--.

Hizo oídos sordos y puso sus sucias manos sobre mis caderas. Y entonces fue cuando empecé a llorar, pero él no escuchaba. Él sólo desaba estar encima mía. Era de manicomio. Me tapé la cara con mis pequeñas manos mientras él mismo se deshacía de sus zapatos. Aproveché ese momento para salir de aquella casa a la que esta misma había planeado traerme. Claro, estaba demasiado cegada por el amor como para darme cuenta de que lo único que quería esa tarde era violarme. Me sentí sucia, utilizada. Bajaba sus pantalones y aproveché para salir corriendo. Mis piernas corrían lo más rápido que podían para escapar de ahí. El maldito me maldijo y oí cómo me maldecía y comenzó a ir detrás mía, pero yo ya había salido de la casa.

- ¡Te encontraré y terminaré lo que empecé hoy! --oí cómo chillaba Troy, gracias a Dios, desde lejos--.

Corrí y corrí durante unos quince minutos, esquivándolo y haciendo maniobras difíciles pasara jugar con las curvas, hasta llegar a una calle segura, donde aproveché y me metí en el apartamento de el que era en esos tiempos el novio de mi hermana. Llamé rápidamente al timbre y esperé...

*Ring ring*

¿Si? --se oyó la voz del novio de mi hermana--.
- Jake, ábreme. Rápido --pedí al borde de desesperarme--.
Vale, voy --y me dejó entrar en el edificio--.

#Fin del Flashback#

- ... y al final, poco después, me enteré de que acabó en un internado, por lo que nunca supe nada más de él. Hasta hoy --terminé limpiando las lágrimas que habían salido de mis ojos sin previo aviso mientras relataba lo que pasó--.

Louis me miró sorprendido. Ni se movió. Probablemente pensando qué decirme o qué hacer en situación semejante. No habló, así que decidí decir algo con las gotas de agua saliendo de mis ojos.

- Y por eso mi desesperación por salir de allí, sabiendo que él sabía dónde estaba. Yo sé que no le importa montar un espectáculo --dije e intenté mirarle a los ojos para descifrar lo que escondía detrás de ellos, pero, como usualmente, sus ojos no expresaban emoción alguna--. ¿Vas a decir algo?

Se removió incómodo en el asiento del sofá, mirándome a la cara.

- Eso... Tuvo que ser... Duro --dijo por fin--.
- Lo fue --afirmé--.

Un sepulcral silencio se formó entre nosotros. A veces pienso que Louis no ha recivido la cantidad de amor que él se merece y por eso él no lo expresa. Aunque debo admitir que el chico hace sus intentos.

- Te toca --dije y me miró con el ceño fruncido--. Te toca decirme porqué conoces a Troy y porqué dijo que "esto" iba a ser divertido, porque la situación no es lo que se denomina "divertida".
- Amm...

Se quedó mirando al suelo, sin decir ni una palabra. Me mordí la lengua intentando controlar mi nerviosismo ante la respuesta de Louis.

- Cu... Cuando tenía 16 años, comencé a hacer negocios --dijo y lo miré sorprendida--. Negocios no muy agradables. Trataba con gente que debía dinero a los de mi grupo o como los llamo yo: "mi equipo", y los hacía devolver el dinero. Si no lo devolvían, los mataba --me estremecí al imaginarme la imagen de Louis, mi Louis, matando a alguien--. Troy era el líder de la otra banda o grupo o como quieras llamarlo. Un día, les volamos todo su almacén, haciendo que explotara y se quebrara, llevándose consigo la vida de algunos pero no la de Troy. El maldito escapó. --así que era verdad, él realmente era problemas--. Él juró que vengaría la muerte de sus hermanos, y lo haría con mi muerte. --me quedé petrificada--.
- Entonces... ¿eres un criminal? ¿estoy sentada en el sofá de la casa de un criminal, y junto a él? --pregunté mirándolo casi con miedo--.
- Sí, se puede decir que sí, pero no me tengas miedo, por favor --dijo buscando mi mano para después entrelazarla con la mía--.
- ¡No! --me levanté de golpe--. ¡Tú eres exactamente igual que Troy!
- ¡No te atrevas a decir eso! ¡No me parezco ni en el blanco de los ojos! ¡Dejé esos trabajos hace tiempo, supéralo, no todo el mundo puede ser igual que tú!

Me intenté calmar. Louis tenía razón. Si él decía que lo había dejado, creía en él. "Los amores más peligrosos son los más atractivos".

- ¿Y qué vamos a hacer ahora? ¡Troy quiere matarte y a saber lo que hará conmigo si me encuentra! --dije al borde de la desesperación--.
- Yo te protejeré --esas tres palabras salieron de la boca de Louis involuntariamente, haciéndome mirarlo con el ceño fruncido y una mueca de sorpresa--.
- Gracias --me limité a susurrar al no saber cómo reaccionar ante su propuesta y me acerqué a abrazarlo--.
- No te tocará ni un pelo. Yo sé como trabajan los tipos como él --dijo envolviéndome entre sus brazos--.
- Lo que la gente dice de ti... ¿Es cierto? --pregunté sin disolver el abrazo--.
- No todo... La mayoría sí. No es fácil vivir con un pasado oscuro.
- Sí, bueno, la forma en la que te vistes y fumar no es que ayude mucho --dije para calmar el ambiente--.
- Tienes que prometerme algo --dijo--.
- Lo que sea.
- Prométeme que no me dejarás solo en esto. Que no huirás --dijo ahora apartándose un poco de mí para mirarme a la cara--.
- No huiré --afirmé--.
- Necesito que me lo prometas.
- Te lo prometo --dije y él asintió--.

Nos separamos y me di cuenta de que seguía con el vestido de la fiesta puesto, al igual que él. Louis también lo notó, por lo que desapareció por el pasillo de la casa para después volver cambiado y con una camiseta blanca bastante larga y unos pantalones negros de chándal  en sus manos. Me lo tendió y se lo agradecí. Nunca pude imaginar que la noche pudiera salir así. Pero aun así lo que más me sorprendió fue mi reacción. Sí, me sorprendí a mí misma. Prometí a Louis que no lo iba a dejar solo, pase lo que pase, y eso me hizo darme cuenta de el inmenso cariño y aprecio que le había cogido en tan poco tiempo al muchacho.

lunes, 19 de mayo de 2014

Capítulo 10

(Narra Louis)

Vi como se iba cada vez más lejos entre las siluetas de la gente. ¿Qué demonios había sido eso?. Me abrí paso entre la gente, pero cuando la vi de espaldas sentada en un banco fue cuando me puse a pensar. Yo NUNCA iba detrás de ninguna chica. Nunca. Bajo ningún concepto. Pero todo es diferente con _____. Hago lo posible por acercarme a ella, e incluso por tocarla. ¿En qué momento pasó todo esto?. El tiempo pasa y yo sigo estancado en esta chica desde que la vi. Respiré hondo, debatiendo si quedarme aquí con mi orgullo o ir tras ella. Es malditamente difícil. No. No voy a ir detrás de ella, nunca lo he hecho. Suspiré, y justo cuando me iba a dar la vuelta, ella también lo hizo, viéndome a mí.



- ¿Qué haces aquí? --escupió--.

- Salí a fumar --contesté un poco seco. Saqué un cigarro y lo encendí para disimular--.

- Ah --dijo, girando sobre sí en el banco para levantarse y venir hacia mi--.

- ¿Qué hac...? --comencé a formular mi pregunta, pero supe la respuesta antes de decirla--.



Ella cogió mi paquete de cigarros y sacó uno de dentro. Casi arrancó el mechero de mi mano y lo encendió, poniendo el cigarrillo entre sus labios. Cuando estuvo encendido, me tendió el mechero y le dio una primera calada sin articular palabra alguna.



- Es malo para ti --dije en un tono de voz relativamente bajo--.

- ¿Y para ti no? --arqueó una ceja--.

- A mi no me importa morir --dije--.

- A mi tampoco --respondió desafiándome, no con sus palabras sino con sus ojos--.

- Tú tienes una vida por delante --dije, soltando el humo--.

- Y tú también --contraatacó--.

- Tú tienes a gente que te quiere --dije--.

- Y tú también --repitió--.

- Sí, que me quieren muerto --rodé los ojos--.

- ¿Qué? --me miró sorprendida--.

- Mucha información para ti --dije dándome cuenta de que le había revelado más sobre mi vida de lo que debería haber hecho--.



(Narras tú)

- Sí, que me quieren muerto --dijo rodando los ojos--.

- ¿Qué? --pregunté sorprendida, casi me atraganto con el humo del cigarro--.

- Mucha información para ti --me dijo después de pensar su respuesta--.

- No, ahora me lo dices --comencé a enfadarme. Al parecer mi idea de fumar para no enfadarme no surte mucho efecto--.

- No, no tengo porqué decírtelo. Ni si quiera deberíamos estar hablando --dijo--.

- ¡Vamos! ¡No me puedes dejar así! --dije exagerando--.

- Sí puedo, hace unos cinco minutos me estabas llamando bipolar y creído. ¡No tengo porqué darte ninguna explicación después de eso! --dijo enfadándose él también--.

- ¡Tú hiciste lo mismo! ¡También me llamaste bipolar! --recriminé--.

- ¡Es que lo eres! ¡Primero te enfadas, luego te pones a fumar conmigo como si nada, y después te vuelves a enfadar!.

- ¡Así soy yo! ¡Tú también eres difícil! --dije y miré al cigarro con asco para después tirarlo al suelo violentamente y pisarlo con la punta del tacón--.

- ¡Entonces estamos en igualdad de condiciones! ¡¿Para qué coges un cigarro si ni siquiera te gusta?!

- ¡Para olvidarme de todo! ¡Sólo quería no enfadarme, pero eso contigo es imposible!

- ¡Como si estando a tu lado pudiera tener un poco de tranquilidad!

- ¡Pues entonces vete! ¡No te estoy atando a mí para que no te vayas!

- ¡Yo no me voy a ir! ¡Vete tú!

- Yo no me voy a ir --dije volviendo a mi tono de voz normal, cansada de chillarle a Louis. Me crucé de brazos--.

- Yo tampoco --dijo ahora él tirando su cigarro al suelo y lo pisó--.

- Pues vale --dije dando un paso hacia él, levantando mi barbilla--.

- Pues vale --me repitió--.

- No me repitas --dije poniendo un dedo en su pecho para balancearlo un poco--.

- No me repitas --dijo con una voz aguda--.

- Yo no hablo así --rodé mis ojos--.

- Yo no hablo así --repitió con la misma voz aguda. Me reí--. Es la primera vez que te hago reír --dijo con una sonrisa victoriosa a lo que lo miré también sonriendo--.

- Me has hecho enfadar más veces --destaqué--.

- Eso no te lo puedo debatir --contestó--.

Casi por inercia, puse mis manos alrededor de mis brazos debido a la corriente de aire fría que se había desatado hace unos tres minutos. Al parecer, Louis lo notó porque comenzó a quitarse su americana.



- No hace falta --dije poniendo una mano en su hombro para evitar que se la quitara--.

- Puedes enfermar --dijo, sin hacerme caso--.

- En serio, Louis, que no... --hizo oídos sordos a mis palabras y colocó su americana sobre mis hombros--.

- Eres muy cabezón --dije, luchando por no hacer ese gesto tan característico mío de rodar los ojos--.

- ¿Te diste cuenta? --dijo mirándome a los ojos--.

- ¿De qué?--pregunté frunciendo el ceño--.

- De tienes una extraña obsesión por rodar los ojos.

- En realidad, tú también la tienes --le dije--.



Él sonrió, lo que me hizo a mí sonreír. Arrugué un poco mi nariz, y él hizo una suave caricia con su dedo índice. El gesto más bonito que me habían hecho nunca.



- ¿Te diste cuenta? --repetí su pregunta--.

- ¿De qué? --contestó él riéndose--.

- De que ninguno admitimos que somos unos malditos liantes --le miré a los ojos--.

- Sí, me di cuenta --dijo--.



Nos quedamos en silencio. Miré hacia arriba. Las estrellas estaban preciosas. Esperaba que él dijera algo acerca de su comentario que desató la segunda pelea de la noche, pero no lo hizo. Me muero por curiosidad, pero en fin... Él es así. Me mordí la lengua, tratando de no formular la pregunta para no romper este momento.



- Louis, yo... --empecé a hablar, pero una voz nos interrumpió--.

- _____, no traigo buenas noticias --dijo de repente Spencer detrás de nosotros, que iba con el pequeño bolso que dejé en el coche en su mano--.

- ¿Qué ha pasado? --pregunté al ver que sostenía mi móvil encendido--.

- Troy ha vuelto --dije y me paralicé--.



¿Que Troy ha vuelto? ¿Cómo es posible? Él se fue lejos, muy lejos. Lo mandaron a un internado hace mucho tiempo.



- ¿C-Cómo que ha vuelto? --dije en shock--.



Spencer me tendió mi teléfono y lo miré. Tenía un mensaje abierto. De Troy.



"Así que creías que te ibas a librar de mí para siempre... El internado no es infinito y cuando cumples los dieciocho te libran... Estoy deseando verte de nuevo, perra ;)"



- ¡Joder! --chillé a punto de tirar el móvil al suelo, pero la mano de Louis me lo impedió--.

- ¿Quién es Troy? --preguntó--.

- Troy Evans --dije dándome la vuelta para mirarle. Los ojos de Louis habían cambiado de color. Ahora eran un azul más oscuro--. Louis... ¿Sabes quién es?

- Algo así --dijo--.

- ¿Qué? ¿De qué lo conoces? --pregunté rápidamente--.

- De.. de nada --dijo intentando no cruzar su mirada con la mía--.



Iba a decir algo pero el sonido de mi móvil me lo impidió. Miré la pantalla. Otro mensaje. También de Troy. Un escalofrío recorrió mi espalda.



"A si que tú y Tomlinson os conocéis...

Este juego será divertido.

Te arrepentirás de haberme delatado algún día"



Miré el móvil y rápidamente se lo pasé a Louis. Él me miró sin expresión alguna, pero yo le devolví la mirada con miedo. ¿Qué pinta Louis en toda esta escena?



- Spencer, me quiero ir --dije mirándola y suplicándole--.

- No podemos decirle nada a papá y mamá --dijo alarmada--.

- Yo te llevo en la moto --se ofreció Louis--.

- No lo entiendes. Ni loca voy a quedarme yo sola en mi casa sabiendo que Troy puede venir porque tiene mi dirección.

- Pues entonces quédate conmigo en mi piso. Mis padres viven en otra casa. Es la única solución que veo --dijo--.

- Lo que sea con tal de irme de aquí. Sé que Troy no va a tardar en venir. Tenemos que irnos --dije con respiración pesada. Me estaba agobiando--.

- Vamos entonces --dijo--.

- Spencer, invéntate cualquier excusa --le pedí--. Por favor, tú sabes de lo que Troy es capaz.

- Bien --asintió--.


Louis me cogió de la mano y ambos fuimos hacia su moto. Voy a empezar a acostumbrarme a ella. Me ayudó a subir por la dificultad de mi largo vestido y después subió él al frente. Puso la moto en marcha y arrancó a gran velocidad. Suspiré, tomándome tiempo para pensar. Veamos... Troy está de vuelta. Y tiene algo que ver con Louis. Pero no es precisamente bueno. Y hoy me ha dicho indirectamente que hay gente que lo quiere muerto... Troy puede ser uno de ellos. Pero... ¿porqué?

Cuando por fin llegamos a lo que parecía su piso, bajé de su moto y esperé a que él bajara después de aparcarla. Tenía miedo. Mucho miedo. Louis bajó de la moto y fue hacia la puerta. Lo seguí. Ninguno de los dos articuló palabra en todo el tiempo, hasta cuando llegamos al ascensor, ya que yo decidí romper el hielo.



- ¿Qué tienes que ver tú con Troy? --pregunté inquisitivamente--.

- Lo mismo me gustaría preguntarte...

domingo, 11 de mayo de 2014

Capítulo 9

(Narras tú)


- No puede ser... --susurré sin que nadie me escuchara, casi impactada por lo que estaba ocurriendo, pero al parecer él sí me escuchó porque sonrió con satisfacción--.

- Yo hago las presentaciones --dijo Johanna entusiasmada, pero no le presté mucha atención porque me quedé mirando sus ojos azules, los cuales me miraban también a mí, o a mi vestido según lo interpretes--. Bien, él es mi hijo...

- Creo que no hace falta --dijo él, parándole los pies a su madre--. Ya nos conocemos, ¿verdad, _____?.

- Emm... Sí. De la uni --aclaré--.

- Oh, bien, entonces conversad. Vosotros tenéis pinta de llevaros muy bien --dijo mi madre, Denisse. "Si tú lo dices..."- pensé sarcásticamente--.

- Tú y yo tenemos muchas ofertas que facilitarnos, Tim --dijo Mark--.

- Vaya, ¿la empresa de los Tomlinson está interesada en la nuestra? --dijo mi padre sonriendo, seguramente pensando en una táctica para sacarle el mayor partido a sus ofertas--.

- Mucho --contestó--.

- Bien, esto podría ponerse interesante... --dijo mi padre, alejándose con Mark mientras que ambos cogían un vaso de vino que les ofrecía el camarero--.

- Emm... Yo tengo que ir a seguir ejerciendo de anfitriona. ¿Me acompañas, Denisse? --dijo Johanna. "Qué disimulados todos"- pensé por segunda vez en la noche con ironía. Sí, hoy es el día mundial de la ironía--.

- Por supuesto --dijo mi madre--.



Ambas se fueron, perdiéndose entre la multitud de la sala. Resoplé mientras que se iban. Malditas...



- Creo que realmente piensan que somos una buena pareja --rió Louis, rompiendo el silencio incómodo--.

- Ya veo, ya --dije un tanto enojada. Lo último que quería era encontrarme a Louis, ¡eso no hacía nada más que liarme la cabeza!--.

- Eh, ¿qué pasa? ¿La Pretty Woman se enfadó? --respondió él, que chistoso--.

- JA-JA-JA, ¡Qué gracioso! --dije con un tono falso, claramente sarcástico--.

- No, en serio, luces muy bien --me alagó esta vez sincero, por lo que lo miré perpleja--.

- Gracias --dije, mostrando una sonrisa--.

- Demasiado, me encanta el escote... --añadió. ¡¿PERO QUÉ?!--.

- Wow, wow, wow, wow, para --dije moviendo mucho las manos--. Se me olvidó por un momento reconocer tu faceta pervertida.

- Esa faceta mía se podrá esconder, pero siempre estará ahí --dijo guiñándome un ojo. ¿Dónde estaba el Louis que me había dejado en shock desde el minuto 1?--.

- ¿Qué? ¿Vas de conquistador ahora? --pregunté, cruzando mis brazos--.

- Siempre lo he sido --dijo sonriendo. Parece que el traje y el dinero se le sube a la cabeza--.

- Pues vale --dije rodando los ojos. ¿Ganas de tratar con semejante idiota? Ninguna--.

- No te enfades --me dijo de repente con ojos brillantes--.

- ¿Qué eres? ¿Bipolar? --pregunté--.

- Sólo estaba probando qué carácter te gusta exactamente --dijo sin preocupación alguna--.

- ¿Tan impredecible soy que tienes que hacer pruebas? --dije al borde de la risa--.

- Lo eres --afirmó--. Y me encanta.


Lo miré sorprendida. Menudo cambio. ¿Ahora le encantaba?. Quise hacer como si nada, pero fue inevitable ya que una ilusión se adentró en mi cuerpo para quedarse. ¿Para siempre? No lo sé. Lo que está claro es que este Louis es el que me gusta sin duda. No me dio tiempo a darle una respuesta inteligente digna de debatir, ya que la música subió un poco de volumen, atrayendo la atención de todos los presentes. Johanna, la madre de Louis, cogió un micrófono y se dispuso a hablar.



- Mj mj --se aclaró la garganta--. Bien. ¿Cómo la están pasando? --preguntó un poco alto para que todos los invitados contestaran. Y así fue. Todos gritaron, Dios mío, parecen adolescentes. Al parecer Louis y yo pensamos lo mismo, ya que nos miramos y reímos--. Me alegro. Vamos a comenzar con los bailes, ¡en una fiesta no pueden faltar los bailes!.

- Está completamente loca --dijo Louis riendo a la vez que negaba con la cabeza--.

- Coincido en eso --reí. Una música lenta comenzó a sonar y el centro del salón se comenzó a llenar de parejas bailando--.

- ¿Bailarás conmigo? --preguntó un poco esperanzado--.

- Gánatelo --dije alzando una ceja y viviendo un sorbo de mi vaso de vino, que acababa de coger de la mesa--.

- ¿No me lo he ganado ya, Pretty Woman? --preguntó--.

- Cierto --contesté, cogiéndolo del brazo--.



Él se hizo con las riendas de la situación, cambiando las tornas al coger mi brazo y atraerme a la pista de baile. Dejé la copa de vino en la mesa y cuando al fin llegamos con las demás parejas, pude ver a mi hermana Spencer bailando con el chico con el que había ido a coquetear. Cuando por fin encontramos un sitio para bailar, él puso una mano en mi cadera y la otra la juntó con mi mano. Yo rodeé con mi brazo restante su cuello, y apoyé mi frente en el otro lado de éste. Louis se acercó más a mí si eso era posible, y noté cómo esbozaba una sonrisa. No lo vi, sólo ya lo conozco lo suficiente para saber que lo hizo. Por un momento me vino a la cabeza el nombre de Niall y me llegué a plantear el hecho de estar cayendo enamorada por ambos a la vez. Louis podía ser descarado e impulsivo, pero eso no me ha hecho alejarme de él. Niall podía ser seductor y competitivo, pero sin embargo, eso tampoco me hizo deshacerme de pensar en él. ¿En qué momento esto se había convertido en una cosa de tres? Absorbí el perfume de Louis por la nariz, olía muy bien. Él pensó que no me di cuenta, pero sí lo hice. Fue bajando su mano por mi espalda. La bajaba lentamente, tanto, que llegué a estremecerme.



- Para --dije cuando estuvo a punto de tocar mi trasero--.

- Mierda --oí que maldijo en lo bajo--.

- Eres un enfermo mental --susurré lentamente cuando subió su mano a mi cadera, haciendo que mi aliento chocara contra su cuello--.

- ¿Porqué yo no te puedo tocar? --ignoró mi insulto--. Todos pueden menos yo. Es como si tuvieras una regla anti-Louis --se quejó de la misma manera: susurrando en mi oreja--.



Me quedé pensándolo un poco. Quizás él tenga razón. Es como si tuviera un escudo contra él. Y sé exactamente porqué es. Él es Louis Tomlinson, joder. Es un puto bipolar. Igual que un día quiere estar conmigo, al siguiente puede no querer. Igual un día está con tres chicas y al siguiente no está con ninguna. Puede que haya estado como con miles de chicos así, pero esta vez es diferente. Entonces ahí tenía la respuesta a su pregunta:



- Es diferente --contesté un poco más alto del tono que había utilizado anterior, rompiendo el momento sensual que estábamos teniendo--.

- Claro, igual que con lo del beso de Niall --debatió, alejándose de mí para quedar cara a cara--.

- Louis... --vacilé--.

- No, Louis no. Siempre puedo tener a la chica que quiero. SI-EM-PRE. ¿Entendiste? Y tú me lo estás poniendo jodidamente difícil. ¿Qué? Todas desean este cuerpo, todas quieren estar conmigo. Y es así. Es ley de vida. Yo ya lo asumí. Asúmelo tú. Decídete ya. No puedes decir que soy un enfermo mental de la manera que lo dices, susurrándome en el cuello haciendo que quiera besarte hasta que se me desgasten los labios. Porque es contradictorio. Todos saben que eres bipolar y extremadamente impredecible. Un día me haces la cobra y a los tres días estamos bailando pegados de una manera extraña, nunca había bailado así con una mujer, chica o lo que quiera que te consideres. ¡No te entiendo! ¡Me vas a volver loco! --dijo desesperado.



Lo miré seria, intentando analizar los sentimientos que se pasaban por mi cuerpo para decidir después cual de ellos dejar salir a la luz. Pero no lo hice. Entrecerré un poco los ojos. Bueno, al menos dijo la verdad y para lo que en realidad me quería.



- ¿Sabes? Es muy irónico que me llames bipolar a mí cuando yo pienso que el bipolar eres tú. Tú eres el problemático que vino a poner patas arriba todo, y yo odio lo desordenado. Eres tú el que en tan sólo unos pocos días conseguiste enfrentar a mi mejor amigo con el tuyo, y yo odio las peleas. No pienso asumir nada, ¿entiendes?. Eres un maldito creído. ¡No puedes gustarle a cada cosa que tenga vagina! Asume tú que si quieres estar conmigo, no te lo voy a poner nada fácil. Lo que quieres algo te cuesta. Y estoy seguro de que esa no soy yo, así que retírate del estúpido juego al que estés jugando --dije con veneno en cada palabra que pronunciaba--.



Me di la vuelta y comencé a andar hacia la salida ante la mirada atenta de la mayoría de los invitados. Nos miraban curiosos, y mientras andaba hacia el jardín pude escuchar comentarios como: "estos chicos nunca van a estar juntos", "si controlan su carácter, seguro que harían una pareja preciosa, doy fe", "hoy en día, lo que atrae a los chicos es eso: carácter", "están destinados a estar juntos" o "qué pareja más problemática. Nunca arreglarán sus diferencias, no pegan. Diuh". Okay, capaz que el último comentario lo añadiera yo mentalmente. No sé cómo la gente puede pensar que todavía Louis y yo podríamos estar juntos si somos como el agua y el aceite.

sábado, 3 de mayo de 2014

Capítulo 8

(Narras tú)

Me levanté con el sonido de un mensaje que había llegado a mi móvil. Ayer después de recoger toda la casa de Dylan, fuimos a casa de Alex y pasamos allí el resto del día junto algunos compañeros de Liam y Dylan y alguna que otra compañera, aunque debo de admitir que me alegró el hecho de que no vinieran ni Taylor ni Caroline, ya que tenía una pelea pendiente con ellas. Leí el mensaje de mi móvil. Era de mi madre, qué sorpresa. Rara vez me escribían algún mensaje o algo por el estilo. Leí el mensaje, decía:

"Hola, hija. Supongo que tu hermana Spencer ya te lo comentó, pero he decidido escribirte este mensaje para estar segura. Mañana llegamos a casa, pero no nos quedaremos mucho tiempo allí, ya sabes que tenemos mucho trabajo que hacer. No sé cuánto tiempo te dijo tu hermana que estaremos allí, pero como mucho dos días. La noche del primer día tenemos una cena con una empresa muy importante con la que queremos hacer negocios y también irán más empresas. Es como una cena de negocios, pero tanto tu hermana como tú tenéis que ir. La dueña de la empresa lo ha solicitado así para que parezca una cena más familiar, por decirlo así. Os he comprado dos vestidos para que os lo pongáis el día de la cena y vayáis presentables. Espero que os guste,
Mamá xx."

Genial, una cena. Lo último que necesitaba ahora era una maldita cena. La verdad, no me sentía con humor alguno para una. Las cenas de negocios se basaban en gente hipócrita diciéndote lo bien que te queda el vestido, hombres mayores bebiendo vino y whisky, y de vez en cuando, gente que te presentaba a sus hijos con alguna esperanza de relación amorosa entre vosotros con un futuro prometedor debido a la riqueza de la familia de tu padre y madre por el éxito de la empresa.

- ¡_____! --chilló mi hermana Spencer desde abajo--.
- ¿Qué quieres? --pregunté bajando las escaleras--.
- Ya llegaron los vestidos --contestó desde la puerta, agarrando dos cajas--.
- Déjame verlos --dije emocionada. Si algo me gustaba era estrenar ropa--.
- A ver --abrió una caja donde había una nota encima de un vestido negro corto precioso que ponía "Spencer"--. El de la otra caja debe ser el tuyo.

Cogí la caja sin detenerme mucho en el vestido de mi hermana y la abrí rápidamente, ansiosa y encontrándome con un vestido hermoso color rojo de palabra de honor con el escote tipo "corazón" -o al menos así lo suelen llamar- largo. Sonreí al verlo, creo que me sentiré bonita mañana por la noche.

* Al día siguiente *

- ¡Mamá! ¡Papá! --los saludé efusivamente--.
- Hola mi niña, ¿cómo estás? --dijo mi madre mientras me abrazaba--.
- Bien, ¿y vosotros?, ¿Cómo fue el viaje? --pregunté--.
- Muy bien, fuimos a Dubai estas semanas. Allí hay muchas empresas y sorprendentemente la tecnología es muy avanzada --contestó esta vez mi padre--.
- Bueno, me alegro entonces --dijo Spencer--.
- ¿Os gustaron los vestidos? --preguntó mi madre--.
- Mucho --respondí sonriendo--.

Al llegar la tarde, mi hermana, mi madre y yo comenzamos a maquillarnos mientras mi padre trabajaba. Siempre apurando el tiempo. Por el contrario, nosotras tres parecíamos una familia realmente unida. Una pena que no sea así. Mi hermana me hacía pruebas de peinados, y mi madre les daba el visto bueno. Reíamos y hasta puedo decir que las tres parecíamos felices, en especial mi madre. Yo sé que no es de su agrado estar siempre trabajando y viajando, pero al fin y al cabo es a lo que se dedica y ni mi hermana ni yo podemos hacer nada al respecto teniendo en cuenta que es lo que a ella le gusta hacer. Algo que no hay que pasar por alto es que a mí realmente me gustaría que nos dedicara más tiempo o que no solamente esté presente el hecho de que nos echa de menos, si no también ella intente sacrificar algo de su tiempo para nosotras. Al fin y al cabo, cuando dice que nos ha echado mucho de menos, son sólo palabras.

- Lista --dijo mi hermana soltando mi cabello por fin después de unas cinco pruebas de peinado y varias de maquillaje--.
- Te quedó genial --dijo mi madre mirando mi rostro en el espejo y asentí--.

Toqué un poco mi mejilla ligeramente ruborizada por la acción del colorete y me miré a los ojos en el reflejo del espejo. Llevaba rímel y la raya, por lo que mis ojos se hacían ver grandes y mis labios iban pintados de rojo a juego con el vestido. Unos pocos mechones delanteros sueltos casi rozaban mis hombros descubiertos, formando parte de la esencia del moño descuidado. No parecía yo. Cogí un papel y me quité un poco del pintalabios excesivamente rojo ignorando las quejas de mi hermana y me quité la raya superior del ojo extremadamente grande, substituyéndola por una fina que dejaba ver incluso más elegancia que la otra. Ahora sí parecía una chica elegante, y lo más importante, parecía yo. Miré a mi madre, la que sonreía con satisfacción, y luego miré a mi hermana, que me miraba con esa cara que me ponía a veces que decía: "te quiero matar". Sonreí y tiré las toallitas ahora manchadas con maquillaje a la basura que había al lado del tocador.

- Esa es mi niña --dijo mi madre--.
- Tanto trabajo para nada --se quejó Spencer, separando sus labios rosados para hablar--.
- Tenemos que irnos ya --dijo mi madre de repente mirando el reloj, sin dejar que abra un debate con mi hermana sobre su extraña obsesión con la excesividad de maquillaje--.
- Claro --dije rodando los ojos--. Tú párame los pies cuando voy a discutir --añadí, claramente con ironía--.

Las tres fuimos al salón y pude ver que mi padre miraba mucho a mi madre con amor. Mi hermana y yo por fin coincidimos en algo: fue bonito de ver. Fue bonito porque no todas las parejas consiguen casarse para toda la vida, o siquiera consiguen que la llama del amor siga encendida por bastante tiempo, pero mis padres sí. Marido y mujer. Por un momento deseé poder vivir una escena así algún día, encontrar a alguien al que querer con locura, que sea correspondido, formar una familia y poder ser capaz de compartir el resto de mis días con esa persona. Pero no sé si la habré encontrado ya, la encontraré dentro de poco, o simplemente nunca la encontraré. Eso es un misterio. 
Subimos al coche negro grande de mi padre y me senté en el asiento de atrás junto a Spencer. Miré por la ventana hasta que llegamos a un gran chalet blanco. Se podían ver algunas personas ya en el porche bebiendo un poco de vino o champán. Mi padre aparcó y los cuatro bajamos del coche, yo la primera, haciendo un poco de ruido con mis tacones rojos al pisar el asfalto. Me acomodé un poco el escote que había quedado un poco destapado y esperé a que mi hermana y mi madre bajaran.

- Vamos adentro --dijo mi padre cerrando el coche con seguro--.

Pasamos por un pequeño caminito de piedras que había para entrar a la casa ante algunas miradas envidiosas de los invitados que se encontraban el el césped de pie y otras miradas, simplemente, normales y casuales. Al llegar, mi padre y mi madre dieron las chaquetas al encargado para ponerlas en las perchas y por fin entramos. Lo primero que me impactó fue ver el tamaño de la sala. Casi parecía del tamaño en los que se celebraban los banquetes reales y los bailes en las películas de princesas. Las lámparas, colgando del techo, tenían brillo por todos lados y las columnas eran especialmente llamativas por el color dorado que ahora las caracterizaba. Una señora un poco mayor que mi madre se nos acercó alegre nada más llegar, como haría cualquier anfritiona para recibir a sus invitados. 

- ¡Tim! ¡Denisse! --saludó a mis padres efusivamente y ambos sonrieron ante la alegría de la señora--. ¡Qué bueno que hayan venido! Oh, esta debe ser _____, la mayor --dijo saludando a mi hermana Spencer, aunque debo admitir que tuve que aguantar la risa--.
- En realidad yo soy Spencer, ella es _____ --aclaró mi hermana señalándome--.
- Un gusto --dije acercándome a ella y dándole dos besos--.
- Sin duda sois unos buenos padres, ambas son preciosas --dijo la mujer, alagándonos--.
- Gracias, Johanna --agradeció mi madre sonriente--. ¿Vino su marido, Mark? --preguntó--.
- Sí, debe estar por ahí conversando y presentando a mi hijo en este terreno. ¡Oh! ¡Espera, que os lo presento! --dijo entusiasmada, aunque lo último iba más bien para mi hermana y para mí--.

La señora, o mejor dicho, Johanna, se fue a paso rápido a buscar a su marido y su hijo mientras nosotros cogimos un poco de gambas y cócteles que ofrecía un camarero que pasaba por allí. Spencer en seguida vio un chico de más o menos su edad solo en una especie de barra que había por allí y fue a conversar con él. A los pocos minutos, divisé a Johanna, haciéndonos señales para que nos acercáramos donde estaba ella y les avisé a mis padres. La figura del chico se veía bastante atractiva con traje desde donde yo veía, pero todavía no podía distinguir su rostro. Cuando por fin los distinguí bien, no podía creerme lo que estaba viendo.

- No puede ser... --susurré sin que nadie me escuchara, casi impactada por lo que estaba ocurriendo, pero al parecer él sí me escuchó porque sonrió con satisfacción--.

Las apariencias engañan...

---

Bueno, aquí tienen el capítulo. Siento mucho la demora, no estoy pasando precisamente por mi mejor momento, pero parecen que las cosas se están calmando un poquito más para mí. Espero que con la tardanza, mi número de lectoras no haya bajado. Os dejo la imagen del vestido de Rayis y Spencer aquí.



Un beso a todas, sois maravillosas. Andrea xx. <3.